La demanda eléctrica global crecerá fuertemente hasta 2030, urge inversiones en redes y renovables
El mundo se está electrificando a una velocidad que hace una década parecía improbable. Coches, fábricas, centros de datos, sistemas de climatización. Cada vez más actividades dependen de un enchufe. Ese cambio, que promete reducir emisiones y modernizar la economía, trae consigo una consecuencia directa: el consumo de electricidad se dispara.