La prohibición del plomo en la gasolina funcionó: el cabello humano lo confirma
Durante gran parte del siglo XX, el plomo formaba parte del paisaje cotidiano en Estados Unidos: salía de los tubos de escape, estaba en la pintura, en tuberías y en el polvo industrial. Hoy su presencia ambiental es mucho menor, y una nueva investigación sugiere que el rastro de ese cambio no solo está en el aire o en el suelo, sino también en algo tan personal como el cabello humano.