Google por fin deja cambiar el nombre de Gmail sin perder nada
Cambiar de correo siempre ha sido una pequeña mudanza digital: incómoda, lenta y llena de pérdidas invisibles. No solo mensajes, sino identidad. Durante años, usar Gmail implicaba aceptar que ese nombre elegido a los quince o veinte años iba a acompañarte para siempre, incluso cuando ya no encajaba con tu trabajo, tu vida o tu forma de presentarte. Eso empieza a moverse.