Las profundidades extremas del océano siguen siendo uno de los territorios menos explorados del planeta, pero una nueva investigación ha ampliado de forma significativa lo que se sabe sobre estos ecosistemas. En las fosas de Japón, Ryukyu e Izu-Ogasawara, los científicos han identificado al menos 108 grupos distintos de organismos, una diversidad mayor de la que se esperaba en condiciones tan extremas.
El trabajo se basa en una expedición de dos meses realizada en 2022 a bordo del buque DSSV Pressure Drop, en la que participaron investigadores del Centro de Investigación de Aguas Profundas Minderoo-UWA y de la Universidad de Ciencia y Tecnología Marina de Tokio. El objetivo era observar directamente la vida en zonas abisales y hadales, donde la presión, la oscuridad y la falta de nutrientes limitan las formas de vida.
A diferencia de estudios anteriores, el equipo evitó depender exclusivamente de redes de arrastre o muestras físicas. En su lugar, combinó transectos con sumergibles tripulados y dispositivos de descenso con cebo, una estrategia que permitió observar tanto organismos del fondo marino como especies que se alimentan en la columna de agua.
Este enfoque ha permitido construir una de las bases de datos visuales más completas hasta la fecha sobre la megafauna de gran profundidad en el Pacífico noroccidental, aportando no solo registros, sino también contexto sobre el comportamiento y el entorno de estas especies.
Uno de los hallazgos más llamativos fue la observación de un organismo que no ha podido ser clasificado. Filmado en dos ocasiones a profundidades cercanas a los 9.137 metros, este animal presenta características que recuerdan a ciertos invertebrados conocidos, pero no encaja con claridad en ningún grupo existente, lo que lo convierte en un caso abierto dentro de la taxonomía.
Además de este caso, los investigadores documentaron estructuras biológicas complejas en el fondo oceánico. En una zona de la fosa de Japón, observaron extensas agrupaciones de crinoideos que formaban auténticas “praderas” sobre terrazas rocosas, con más de 1.500 individuos anclados en el lecho marino.
En otra región, la fosa Izu-Ogasawara, se registraron esponjas carnívoras a profundidades de hasta 9.744 metros, lo que constituye la observación directa más profunda de este tipo de organismos. Estos registros amplían los límites conocidos de la vida compleja en el océano.
La expedición también confirmó un nuevo récord para los peces. Las cámaras captaron un pez caracol alimentándose a 8.336 metros de profundidad, la observación más profunda de un pez realizada hasta ahora en su entorno natural.
Las imágenes obtenidas con dispositivos de cebo revelaron además la presencia de anfípodos gigantes como Alicella gigantea, así como otros organismos carroñeros que dependen de los escasos recursos que llegan a estas profundidades desde la superficie.
El estudio también muestra que la distribución de la vida no es uniforme. Aunque algunos grupos se repiten en distintas fosas, la diversidad varía según factores como la geología, la profundidad o el aporte de nutrientes. La fosa de Japón, en particular, concentra el mayor número de grupos observados.
Un aspecto relevante es que incluso estos entornos extremos no están completamente aislados del impacto humano. Los investigadores detectaron restos de origen antropogénico, probablemente transportados desde zonas más superficiales, lo que sugiere que la huella humana alcanza incluso los puntos más profundos del océano.
Más allá de los descubrimientos concretos, el estudio subraya la importancia de métodos de observación no destructivos. Frente a técnicas tradicionales que pueden alterar los ecosistemas, el uso de imágenes permite estudiar estas comunidades sin dañarlas y con mayor precisión sobre su comportamiento.
Los investigadores consideran que este trabajo sienta las bases para futuras exploraciones. La zona hadal, que se extiende a más de 6.000 metros de profundidad, sigue siendo una frontera científica abierta, donde cada nueva expedición tiene el potencial de cambiar lo que se sabe sobre la vida en la Tierra.