Se llama DoctorSV. Lanzada en noviembre de 2025 por el gobierno de Nayib Bukele, la plataforma permite a cualquier ciudadano escanear su documento de identidad, hacer una verificación facial y en cuestión de minutos, recibir atención médica por videollamada. Nathalia Yanes, una usuaria de San Salvador, la probó una mañana que amaneció con migraña. Veinte minutos después tenía receta. Algo que en el Seguro Social le habría costado el día entero.
Detrás de la infraestructura está Google Cloud. Y el respaldo político es total: en abril de 2025, Bukele presentó la segunda fase del sistema junto a representantes de Google y especialistas en salud pública con una promesa que no dejaba lugar a medias tintas: construir "el mejor sistema de salud del mundo". La plataforma se centra ahora en enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y patologías renales, con monitoreo continuo y detección temprana de riesgos.
El 93% que no convence a los médicos
Durante la presentación, Guy Nae, director de Google Cloud para el sector público en América Latina, afirmó que el sistema alcanza un 93% de asertividad diagnóstica. La cifra generó rechazo inmediato. Iván Solano Leiva, presidente del Colegio Médico de El Salvador, lo puso en perspectiva: la historia clínica y el examen físico, herramientas que una app no puede replicar, ya permiten llegar al 85-90% del diagnóstico. Superar ese umbral con inteligencia artificial no es un logro técnico, dice. Es una promesa que ignora cómo funciona realmente la medicina.
A eso se suma el riesgo de las alucinaciones: respuestas que parecen clínicamente sólidas pero que son incorrectas. En un sistema con recursos limitados, ese margen de error puede volverse invisible hasta que cause daño.
Una app que crece mientras el sistema se vacía
Mientras DoctorSV se expande, el sistema público lleva más de un año perdiendo personal. Más de 7.700 trabajadores han sido despedidos. Para el gremio médico, la coincidencia no es casual.
Solano Leiva describe el sistema público como "en estado agónico": desabastecimiento crónico, falta de personal, ausencia de plan nacional de salud. La app resuelve la consulta rápido, reconoce, pero esa agilidad no llega a los hospitales. Y eso genera una percepción distorsionada: que la inteligencia artificial es mejor que la atención presencial, cuando lo que falla es la atención presencial que el Estado ha dejado de sostener.
Rafael Aguirre, del sindicato SIMETRISSS, va más lejos. Para él no son movimientos separados: impulsar la telemedicina y desprestigiar lo público forman parte de la misma estrategia. Los servicios de laboratorio, diagnóstico y contratación de médicos ya están en manos privadas. La atención sigue siendo formalmente pública. Todo lo demás, no.
Datos médicos en un país sin garantías
DoctorSV recopila historial médico, datos biométricos y hábitos de salud. La Ley de Fomento a la Inteligencia Artificial aprobada en 2025 habilita entornos de prueba con supervisión reducida. Franco Giandana, abogado de Access Now, apunta el problema: El Salvador ya comparte datos de migrantes con Estados Unidos, sus instituciones responden al Ejecutivo y la regulación en protección de datos es débil. Ese es el marco en el que se está construyendo una base de datos médicos nacional.
Nathalia sigue usando la app. No porque confíe del todo, sino porque es más fácil que las tres horas en el Seguro Social. En una consulta, la doctora no conocía los hospitales locales. En otra, tuvo que ser referida porque la app no podía resolver el caso. Cuando intentó tomarse los signos vitales en casa, no tenía los aparatos. "Si pudiera elegir, preferiría un sistema presencial que funcione bien." Esa frase, más que cualquier cifra de asertividad, describe lo que está ocurriendo en El Salvador.