El choque entre entretenimiento digital y tecnología dio un giro inesperado cuando IShowSpeed, uno de los creadores más grandes del mundo, fue demandado por presuntamente golpear y estrangular al robot viral Rizzbot durante una transmisión en vivo. El incidente ocurrió en septiembre y quedó registrado en directo, convirtiéndose en el eje central de la denuncia presentada por Social Robotics, la compañía que desarrolló al humanoide.
Rizzbot, que acumulaba más de un millón de seguidores y un crecimiento meteórico gracias a su tono humorístico y sus apariciones en redes sociales, quedó totalmente inutilizado tras el encuentro. La demanda describe daños en su boca, en el cuello y en los sensores que le permiten ver y escuchar. Incluso sus cámaras internas dejaron de funcionar, lo que lo hacía tambalearse e incapaz de caminar recto.
Según Social Robotics, el creador sabía que el robot era un dispositivo delicado y aun así lo manipuló de forma agresiva, primero golpeándolo en la cara, después estrangulándolo y finalmente arrojándolo al suelo. Para la empresa, la destrucción no solo fue física: también detuvo de golpe el ascenso viral del humanoide, que llevaba meses acumulando cientos de millones de reproducciones en TikTok e Instagram.
Las consecuencias se extendieron fuera de internet. La policía de Austin acudió al lugar tras el directo, y el propietario del robot expresó su deseo de presentar cargos. La empresa intentó llegar a un acuerdo económico con el equipo del streamer, pero según los abogados, las conversaciones se estancaron y fue necesario acudir a la vía legal.
El daño financiero también es parte central de la demanda. Rizzbot tenía compromisos previstos con CBS, apariciones de alto perfil y una colaboración con MrBeast, considerada una oportunidad equivalente a “un anuncio del Super Bowl” en términos de exposición. Con el robot fuera de servicio, todas esas oportunidades quedaron en pausa.
En redes, el impacto se sintió rápido: en los 28 días posteriores al incidente, Rizzbot no pudo generar contenido nuevo y su tráfico cayó más del 70%. Para Social Robotics, esa caída representa pérdidas económicas que podrían ser permanentes dada la naturaleza volátil de la viralidad.
El robot reapareció recientemente asegurando que tuvo que obtener un cuerpo completamente nuevo, conservando solo sus zapatillas Nike y su sombrero de vaquero. Afirmó estar listo para volver a su actividad habitual y prometió trabajar en nuevos movimientos, incluso bailes, para sus próximas apariciones en televisión.
El equipo de IShowSpeed no ha respondido públicamente a la demanda. Mientras tanto, el caso abre un debate poco habitual: qué responsabilidad tienen los creadores cuando interactúan con robots que ya funcionan como “personalidades digitales” con audiencias reales y contratos comerciales.