La llegada masiva de vehículos eléctricos ha generado dudas sobre su impacto en la seguridad vial, especialmente para los peatones. Una de las preocupaciones más repetidas es que, al ser más silenciosos y generalmente más pesados que los coches tradicionales, podrían aumentar el riesgo o la gravedad de los atropellos en entornos urbanos.
Para evaluar estas inquietudes, un investigador analizó datos oficiales de accidentes de tráfico del Reino Unido, utilizando registros detallados que abarcan casi una década. El estudio se centró específicamente en colisiones entre peatones y automóviles, comparando vehículos eléctricos, híbridos y de combustión interna.
Los coches eléctricos no provocan más atropellos que los de combustión
Los resultados muestran que los peatones no tienen mayor probabilidad de ser atropellados por un vehículo totalmente eléctrico que por un coche de gasolina o diésel. Al ajustar los datos por el número de vehículos en circulación y por las millas recorridas, las tasas de accidentes resultaron prácticamente equivalentes entre ambos tipos de motorización.
Aunque el número total de atropellos vinculados a vehículos eléctricos ha aumentado en los últimos años, los investigadores aclaran que esto se debe principalmente al rápido crecimiento del parque eléctrico y no a un mayor riesgo individual. A medida que los coches eléctricos se han vuelto más comunes, su tasa de accidentes se ha estabilizado y sigue una tendencia similar a la de los vehículos tradicionales.
En contraste, los vehículos híbridos sí presentan una tasa de atropellos más elevada, un fenómeno que podría estar relacionado con su uso intensivo en flotas de taxis y entornos urbanos con alta densidad de peatones.
La gravedad de las lesiones no es mayor en colisiones con vehículos eléctricos
Otra preocupación habitual es que, debido a su mayor peso por las baterías, los vehículos eléctricos puedan causar lesiones más graves cuando ocurre un atropello. Sin embargo, el análisis de los datos no respalda esta hipótesis.
El estudio concluye que los peatones atropellados por coches eléctricos no tienen más probabilidades de sufrir heridas graves o mortales que aquellos atropellados por vehículos de combustión interna. En términos estadísticos, la diferencia no es significativa.
El papel de la tecnología y las normas de seguridad
Los autores señalan que los sistemas de seguridad activa presentes en muchos vehículos eléctricos modernos podrían compensar su mayor peso. Tecnologías como el frenado automático de emergencia, los sensores de detección de peatones y los asistentes de velocidad reducen la probabilidad de impactos severos.
Además, desde 2019, los coches eléctricos y los híbridos nuevos están obligados en el Reino Unido a incorporar sistemas de alerta acústica a baja velocidad, diseñados para advertir a peatones y ciclistas. Tras la introducción de esta normativa, las tasas de atropellos asociadas a estos vehículos descendieron de forma más marcada que en los coches de combustión.
En conjunto, los resultados sugieren que la electrificación del transporte no supone un retroceso para la seguridad peatonal. Según el estudio, los vehículos eléctricos no son más peligrosos que los tradicionales y pueden integrarse en la movilidad urbana sin aumentar el riesgo para quienes caminan por la ciudad.
Fuente: Nature Communications