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Crean los robots autónomos programables más pequeños del mundo, visibles solo al microscopio

Robots microscópicos autónomos abren una nueva etapa en la robótica al integrar sensores, computación y movimiento en dispositivos más pequeños que un grano de sal

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Microrobot posado sobre un centavo mostrando su diminuto tamaño
Microrobot colocado sobre un centavo estadounidense para mostrar su escala extremadamente pequeña. Crédito: Michael Simari, Universidad de Michigan.

Investigadores de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Michigan han desarrollado los robots autónomos y programables más pequeños jamás creados. Son máquinas microscópicas capaces de detectar su entorno, tomar decisiones simples y moverse sin control externo. Su tamaño es tan reducido que apenas pueden verse con un microscopio, lo que marca un hito en la historia de la robótica.

Cada uno de estos robots mide aproximadamente 200 por 300 micrómetros y tiene un grosor de apenas 50 micrómetros, más pequeños que un grano de sal. A pesar de su diminuta escala, integran sensores, una computadora, sistemas de propulsión y una fuente de energía basada en luz. Todo ello cabe en una estructura más cercana al tamaño de muchos microorganismos que al de cualquier máquina convencional.

El principal desafío no fue solo miniaturizar los componentes, sino lograr que el robot funcionara de forma autónoma. A esta escala, las reglas de la física cambian: la gravedad pierde importancia y fuerzas como la fricción y la viscosidad dominan el movimiento. En un entorno acuoso microscópico, avanzar es como intentar nadar a través de un líquido espeso, lo que hace inviables mecanismos clásicos como ruedas o patas.

Microrrobot con sensores y computadora integrado equilibrado sobre la cresta de una huella dactilar
Microrrobot completamente integrado, tan pequeño que puede mantenerse sobre la cresta de una huella dactilar. Crédito: Marc Miskin, Universidad de Pensilvania.

Para resolverlo, el equipo diseñó un sistema de propulsión completamente distinto. En lugar de mover partes físicas, los robots generan campos eléctricos que empujan los iones del entorno. Ese movimiento de iones arrastra el agua cercana y permite que el robot “nade” sin necesidad de piezas móviles, una estrategia especialmente eficaz a microescala.

Estos microrrobots funcionan con energía obtenida de la luz mediante diminutos paneles solares. Aunque la energía disponible es mínima, los investigadores desarrollaron circuitos electrónicos capaces de operar con potencias extremadamente bajas. Esto permite que los robots funcionen durante largos periodos, incluso meses, sin necesidad de baterías ni recargas convencionales.

Uno de los avances más importantes es la integración de una verdadera computadora en un robot submilimétrico. Cada unidad puede ejecutar programas sencillos, almacenar instrucciones y responder a estímulos como cambios de temperatura. Esto los convierte en los primeros robots de este tamaño capaces de percibir su entorno y actuar en consecuencia sin intervención humana.

Cuando los robots detectan variaciones térmicas, pueden ajustar su trayectoria o comunicar la información mediante patrones de movimiento específicos. Estos “bailes” microscópicos se observan con cámaras y se traducen en datos, un sistema de comunicación inspirado en comportamientos biológicos como los de las abejas.

El hecho de que cada robot pueda programarse de forma individual abre la puerta a comportamientos colectivos. En el futuro, enjambres de estos microrrobots podrían colaborar, repartirse tareas y adaptarse a entornos complejos, algo impensable hasta ahora a esta escala.

Las posibles aplicaciones van desde la medicina, donde podrían monitorizar la actividad de células individuales, hasta la fabricación de dispositivos microscópicos. Aunque aún se trata de una plataforma experimental, los investigadores consideran que este avance es solo el primer paso hacia una nueva generación de robótica microscópica con capacidades cada vez más sofisticadas.

Preguntas frecuentes

Qué hace únicos a estos robots microscópicos

Son máquinas autónomas del tamaño de un grano de sal capaces de detectar su entorno tomar decisiones simples y moverse sin control externo.

Cómo se desplazan estos microrrobots sin piezas móviles

Usan campos eléctricos que mueven iones del entorno generando un empuje que les permite “nadar” de forma eficaz a microescala.

De dónde obtienen energía los robots más pequeños del mundo

Funcionan con diminutos paneles solares y circuitos de muy bajo consumo que permiten operar durante meses sin baterías tradicionales.

Qué aplicaciones futuras podrían tener estos microrrobots

Podrían actuar en medicina fabricar dispositivos microscópicos o trabajar en enjambres coordinados gracias a su programación individual.

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