El gobierno de Estados Unidos ha manifestado una firme oposición al uso de inteligencia artificial para ajustar precios individuales de boletos de avión, un método que, según alertan, podría poner en riesgo la transparencia y la equidad para los consumidores.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, fue contundente al afirmar que cualquier intento de las aerolíneas por utilizar datos personales y algoritmos de IA para fijar tarifas de manera personalizada será objeto de investigación federal.
El debate surgió luego de que senadores demócratas advirtieran que la personalización de precios basada en IA podría derivar en discriminación y en prácticas injustas contra pasajeros, especialmente aquellos menos informados sobre la dinámica de tarifas aéreas.
Mientras tanto, aerolíneas como Delta han asegurado al Congreso que no han implementado ni implementarán sistemas que ajusten precios de forma individualizada, aunque sí utilizan algoritmos para gestionar la demanda global y maximizar ingresos.
Proyectos legislativos en el Congreso buscan prohibir el uso de datos personales para modificar tarifas o salarios, ante la preocupación de que la inteligencia artificial pueda identificar vulnerabilidades o aumentar precios tras búsquedas sensibles, como la de un obituario familiar.
Las compañías aéreas recuerdan que el ajuste dinámico de tarifas lleva décadas utilizándose, pero insisten en que la información personal del usuario nunca debe ser un factor para definir el coste de un billete.
El Departamento de Transporte ha reiterado que su prioridad es proteger a los pasajeros, y que la innovación tecnológica en la aviación debe ir acompañada de garantías sólidas para evitar abusos o manipulación de precios.
Este episodio reabre el debate global sobre los límites éticos y legales del uso de IA en servicios al consumidor, especialmente en sectores sensibles como el transporte, donde la igualdad de acceso y la transparencia son derechos fundamentales.