El tráfico automatizado ya supera al generado por personas en buena parte de la web. Así lo señala el informe Year in Review 2025 de Cloudflare, que muestra que los usuarios humanos representaron el 47 % de las solicitudes HTML registradas este año, frente a un 44 % atribuido a bots tradicionales y un 4,2 % adicional generado por rastreadores vinculados a la inteligencia artificial.
El estudio refleja un crecimiento interanual del tráfico online cercano al 20 %, impulsado en gran medida por sistemas automatizados utilizados por grandes empresas tecnológicas. Tras un inicio de año relativamente estable, el volumen de tráfico comenzó a crecer de forma sostenida desde abril y se aceleró con fuerza en el último trimestre, cerrando 2025 por encima de los niveles registrados en 2024.
Cloudflare distingue entre varios tipos de automatización. Por un lado, los bots clásicos, empleados desde hace años para indexar contenidos y mantener servicios digitales. Por otro, los rastreadores asociados a la IA generativa, cuyo peso aún es menor, pero crece de forma constante y ya representa una fracción significativa del tráfico total.
A comienzos de año, los bots no vinculados a IA llegaron a generar hasta la mitad de todas las solicitudes HTML, superando claramente al tráfico humano. Aunque esa diferencia se redujo con el paso de los meses, la brecha entre personas y sistemas automatizados se mantuvo estrecha hasta diciembre, lo que confirma un cambio estructural en el funcionamiento de internet.
Tráfico web al servicio de la inteligencia artificial
El informe señala que la mayor parte del tráfico generado por bots de IA se destina al entrenamiento de modelos, una actividad que multiplica por varias veces el volumen asociado a tareas de búsqueda o a respuestas directas a consultas de usuarios. En este ámbito, GPTBot, de OpenAI, destaca como uno de los principales responsables del aumento de solicitudes automatizadas.
Además del entrenamiento, el rastreo para acciones de usuario —cuando un chatbot consulta páginas web para responder preguntas— fue el que más creció durante el año, multiplicándose más de veinte veces en algunos periodos. Este tipo de tráfico, aunque menos visible para los editores, contribuye de forma significativa a la carga que soportan los sitios web.
El dominio creciente de los bots plantea nuevas preocupaciones para medios y creadores de contenido. Una parte importante de este tráfico no se traduce en visitas reales ni en ingresos publicitarios, mientras que el uso de contenidos para entrenar sistemas de IA sigue generando tensiones entre plataformas tecnológicas y editores, en un momento en el que el equilibrio económico de la web abierta está cada vez más en cuestión.