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Los smartphones procesan más información en un segundo que las computadoras de NASA en 1969

El Apollo Guidance Computer tenía una capacidad mínima frente a la de un celular actual, pero permitió a la misión Apolo 11 llegar con éxito a la Luna en 1969

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Un iPhone junto al módulo lunar del Apolo 11, contraste entre tecnología actual y la de 1969
Créditos: Iceebook / Pixabay

Cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin caminaron sobre la Luna en 1969 durante la misión Apolo 11, la tecnología que hizo posible ese momento histórico era mucho más limitada que la de un teléfonoo móvil de hoy. Los astronautas dependieron de sistemas diseñados a medida, que a pesar de su simplicidad fueron lo suficientemente confiables para guiar una misión sin precedentes.

El Apollo Guidance Computer, desarrollado por el MIT y fabricado por Raytheon, fue una de las primeras computadoras en usar circuitos integrados. Tenía una frecuencia de apenas 1.024 Hz y una memoria de 2 KB de RAM y 36 KB de ROM, cifras diminutas comparadas con cualquier dispositivo moderno.

Ese sistema, que pesaba 30 kilogramos y consumía 55 watts, era operado mediante una interfaz de teclado y pantalla llamada DSKY. Los comandos se introducían usando verbos y nombres, una forma de programación que permitía ejecutar cálculos de navegación y control en tiempo real.

Para las comunicaciones con la nave también se emplearon mainframes IBM System/360 en el Goddard Space Flight Center, que coordinaban señales de telemetría y vídeo en blanco y negro. Estos equipos costaban millones de dólares y representaban lo más avanzado de la informática de la época.

La diferencia con los celulares actuales

Un smartphone moderno cuenta con procesadores que alcanzan varios gigahercios y disponen de múltiples núcleos, además de varios gigabytes de RAM y hasta terabytes de almacenamiento interno. En comparación, un celular puede procesar más de 100.000 veces la información que el Apollo Guidance Computer.

Mientras que en 1969 apenas se podían transmitir algunos datos de telemetría y una señal de vídeo borrosa, hoy es posible enviar en segundos miles de imágenes de alta resolución, videollamadas en directo y cálculos complejos que hubieran tomado horas a las máquinas del Apolo.

Este contraste no resta mérito a la misión original. Al contrario, muestra cómo la ingeniería de los años sesenta logró resultados extraordinarios con recursos limitados, estableciendo las bases de la computación moderna y de la miniaturización electrónica.

El legado tecnológico del Apolo 11

Los avances del programa Apolo impulsaron el desarrollo de componentes de estado sólido que reemplazaron a las válvulas electrónicas. Esa transición permitió crear computadoras más pequeñas, confiables y energéticamente eficientes, lo que abrió el camino a la informática personal.

La comparación con los smartphones refleja medio siglo de progreso tecnológico, pero también subraya que la clave del Apolo 11 no fue la potencia bruta, sino la innovación aplicada a resolver problemas inéditos.

Hoy, los dispositivos que usamos para enviar mensajes o actualizar redes sociales superan ampliamente en capacidad a los sistemas que llevaron a la humanidad a la Luna, un recordatorio de cómo la ciencia puede transformar lo imposible en cotidiano.

Preguntas frecuentes

¿Qué computadora usó el Apolo 11 para llegar a la Luna?

La misión utilizó el Apollo Guidance Computer, desarrollado por el MIT y Raytheon, junto a mainframes IBM System/360 en tierra para comunicaciones y control.

¿Cuánta memoria tenía el Apollo Guidance Computer?

Disponía de apenas 2 KB de RAM y 36 KB de ROM, cifras muy reducidas frente a la tecnología actual.

¿Cuántas veces es más potente un celular que el AGC del Apolo 11?

Se estima que un smartphone moderno puede procesar más de 100.000 veces la información que ese computador de 1969.

¿Por qué fue tan importante el AGC si era limitado?

Porque permitió navegación y control automático en tiempo real, con un diseño robusto y confiable, lo que resultó esencial para el éxito del Apolo 11.

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