Microsoft sorprendió al mercado al anunciar un acuerdo histórico con Nebius Group, una empresa europea especializada en infraestructura para inteligencia artificial. El contrato, valorado en 19.400 millones de dólares, es la mayor inversión jamás realizada por la compañía de Redmond.
El acuerdo permitirá a Microsoft acceder a la capacidad de cómputo de Nebius en centros de datos situados en Estados Unidos y Europa, con especial foco en su instalación de Vineland, Nueva Jersey. El objetivo es reforzar el músculo de Azure en plena explosión de la demanda de servicios de IA.
La noticia desató una ola de euforia en los mercados. Las acciones de Nebius, cotizadas en el Nasdaq, llegaron a dispararse hasta un 50 % en los futuros, elevando su capitalización desde 15.000 millones hasta cerca de 22.500 millones de dólares en cuestión de horas.
Goldman Sachs y otras firmas de análisis reforzaron la tendencia alcista al recomendar la compra del valor, destacando su margen bruto del 53 % y su capacidad para escalar rápidamente en el competitivo mercado de infraestructuras de IA.
Fundada originalmente como Yandex NV en 1989, la compañía se reinventó tras la guerra en Ucrania y adoptó el nombre de Nebius para centrarse en servicios de nube especializados en IA. Hoy compite con actores como CoreWeave, Crusoe y Lambda Labs, situándose un peldaño por debajo de los gigantes como AWS, Google Cloud o Azure.
Para Microsoft, la alianza refleja un cambio estratégico. En lugar de construir toda su infraestructura internamente, prefiere apoyarse en empresas ágiles capaces de desplegar centros de datos de forma más rápida y flexible, garantizando así el suministro de GPUs de última generación.
El contrato asegura ingresos recurrentes para Nebius durante al menos seis años y abre la puerta a ampliar la colaboración. Según los analistas, esta alianza coloca a Nebius en la primera línea de la batalla por dominar la infraestructura de IA a nivel mundial.
Tras el anuncio, Nebius anunció además planes de expansión en Europa con proyectos en Islandia y París, donde desplegará centros de datos con tecnología NVIDIA de última generación. La compañía consolida así su papel como uno de los nuevos gigantes europeos en la economía de la inteligencia artificial.