El lanzamiento está programado para este 29 de abril de 2026, con una ventana de 85 minutos que se abre a las 10:13 a. m. (hora del este). La operación se realizará desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, una de las plataformas más importantes de la compañía.
La misión tiene como objetivo colocar el satélite ViaSat-3 F3 en una órbita de transferencia geosíncrona, un paso clave antes de alcanzar su posición definitiva. Este tipo de satélites está diseñado para ampliar la cobertura global de comunicaciones y mejorar la conectividad en distintas regiones del planeta.
El intento inicial, previsto para el 27 de abril, fue cancelado debido al clima, un factor que sigue siendo determinante incluso en operaciones altamente tecnológicas. La decisión de posponer el lanzamiento responde a los protocolos habituales de seguridad en este tipo de misiones.
El Falcon Heavy utilizará dos propulsores laterales reutilizados, una práctica que SpaceX ha convertido en estándar. Uno de ellos ya ha participado en misiones como SDA-0A, SARah-2, Transporter-11 y varios lanzamientos de Starlink, mientras que el otro fue utilizado en la misión GOES-U.
Tras la separación de etapas, ambos boosters están programados para regresar y aterrizar en las zonas LZ-2 y LZ-40 en Cabo Cañaveral. Este proceso de recuperación permite reutilizar componentes clave y reducir costes en futuras misiones.
El lanzamiento forma parte de un despliegue más amplio de satélites de comunicaciones en órbita, en un contexto donde la demanda de conectividad global sigue aumentando. Cada misión de este tipo refuerza la infraestructura que sostiene servicios digitales a escala planetaria.
El intento de hoy vuelve a reflejar el equilibrio entre tecnología y condiciones externas. Aunque el Falcon Heavy es uno de los cohetes más avanzados en operación, factores como el clima siguen marcando el ritmo real de la actividad espacial.