Tesla ha rectificado una de sus decisiones más polémicas, eliminar la palanca de intermitentes del Model 3. Tras meses de quejas de usuarios y críticas en foros, la compañía ha confirmado que este elemento regresa al volante, aunque no será gratis para todos.
La medida se aplicará primero en China, un mercado clave para Tesla, donde los conductores podrán solicitar la instalación de la palanca en sus vehículos. El costo oficial será de 2.499 yuanes, unos 300 euros al cambio actual.
La polémica nació en 2023 con la versión Highland del Model 3, que eliminó las palancas físicas en favor de botones en el volante y controles táctiles en la pantalla central. El experimento no convenció, muchos conductores lo calificaron como incómodo e incluso inseguro.
La vuelta a la palanca responde a una presión creciente. En el tráfico real, donde la rapidez es esencial, la mayoría de los usuarios preferían un control físico inmediato antes que buscar un icono en la pantalla.
Tesla ha anunciado que los nuevos Model 3 fabricados tras el 7 de febrero de 2025 ya incluirán la palanca de intermitentes como parte del equipamiento de serie. Los vehículos anteriores podrán recibirla como modificación en los centros de servicio autorizados.
El movimiento no solo corrige un error de diseño, también refuerza la imagen de Tesla como marca que escucha a sus clientes. Aunque, para algunos críticos, resulta contradictorio que se cobre por algo que siempre formó parte del coche de serie.
Este cambio coincide con un momento sensible en China, donde las ventas del Model 3 cayeron en julio. Pese a ello, el sedán mantiene un crecimiento anual acumulado del 26,5%, demostrando que sigue siendo pieza central en la estrategia de la compañía.
Por ahora no hay confirmación sobre la llegada de esta medida a Europa o Estados Unidos, pero se espera que Tesla la extienda gradualmente, ya que el descontento con los controles táctiles ha sido global.
El Model Y, que nunca perdió la palanca, ya había marcado la diferencia. Su permanencia en este modelo refuerza la idea de que la ergonomía no debe sacrificarse por un diseño futurista.
El regreso de la palanca muestra que la innovación no siempre significa eliminar lo tradicional. A veces, escuchar al conductor y recuperar lo intuitivo puede ser la verdadera evolución tecnológica.