China acaba de completar la instalación de la mayor plataforma flotante de energía eólica marina de una sola unidad del mundo. El proyecto, desarrollado por el Grupo Three Gorges, fue instalado en las aguas de Yangjiang, en la provincia de Guangdong, y supone un paso importante para llevar la energía eólica a zonas marinas más profundas y difíciles.
La plataforma, conocida como Three Gorges Navigator, tiene una capacidad de 16 megavatios y se encuentra a más de 70 kilómetros de la costa, en aguas de más de 50 metros de profundidad. No se trata de un aerogenerador convencional fijado al fondo marino, sino de una estructura flotante semisumergible amarrada al lecho oceánico.
Sus dimensiones muestran la escala del proyecto. La turbina tiene un rotor de 252 metros de diámetro, con un área de barrido equivalente a siete campos de fútbol, y la punta de sus palas puede superar los 270 metros de altura. En la práctica, es una máquina pensada para capturar viento en zonas donde antes era mucho más difícil instalar infraestructura estable.
El desafío no era solo levantar una turbina enorme, sino mantenerla funcionando en un entorno extremo. La zona donde fue instalada puede registrar olas superiores a 20 metros y vientos de hasta 73 metros por segundo. Para resistir esas condiciones, el proyecto incorpora un nuevo sistema de amarre, lastre activo, monitoreo inteligente y un cable submarino dinámico de 66 kV.
Una turbina flotante pensada para aguas profundas
La plataforma semisumergible mide 80,82 metros de largo y 91 metros de ancho, con un desplazamiento de 24.100 toneladas. Está fijada al fondo marino mediante nueve anclas de succión, combinadas con cadenas y cables de fibra de poliéster de alto rendimiento.
Ese material cumple una función clave. Cuando la turbina recibe el impacto del viento y las olas, los cables pueden absorber parte de la energía mediante su deformación elástica, reduciendo el golpe sobre la estructura. Cada cable puede soportar una tracción máxima de 1.300 toneladas y resistir durante largos periodos la corrosión y la fatiga del entorno marino.
El sistema de lastre activo también ayuda a estabilizar la instalación. Durante la operación normal, ajusta automáticamente el nivel de agua en los tres tanques de soporte para controlar la inclinación de la plataforma. Esto reduce el balanceo provocado por el viento y las olas, un punto crítico para que una turbina de ese tamaño pueda operar con seguridad.
Otro elemento importante es el cable submarino dinámico de 66 kV, diseñado para transmitir la electricidad en condiciones marinas complejas. Su estructura ondulada, junto con bloques de flotabilidad, peso y protección antiflexión, permite que el cable mantenga una forma segura bajo el agua mientras la plataforma se mueve.
Un paso hacia la eólica marina comercial a gran escala
La nueva plataforma no aparece como un proyecto aislado. Three Gorges ya había conectado en 2021 una plataforma flotante resistente a tifones, pero el nuevo modelo casi triplica la capacidad por unidad y reduce el coste por kilovatio en más del 50 %, según la información difundida por el proyecto.
También destaca otro dato industrial: sus equipos clave son de producción nacional. Para China, eso convierte al Three Gorges Navigator en una vitrina tecnológica, no solo por la potencia instalada, sino por su capacidad para demostrar componentes propios en un sector donde la ingeniería marina, los materiales y los sistemas eléctricos son decisivos.
Una vez en funcionamiento, se espera que la plataforma genere unos 44,65 millones de kilovatios-hora de energía limpia al año. Esa producción sería suficiente para cubrir las necesidades eléctricas anuales de unos 24.000 hogares de tres personas.
El interés de este tipo de proyectos va más allá de una sola turbina. La eólica marina fija al fondo tiene límites cuando el mar se vuelve demasiado profundo. Las plataformas flotantes permiten instalar aerogeneradores lejos de la costa, donde el viento puede ser más constante y donde hay menos competencia directa por el espacio litoral.
El reto sigue siendo el coste, la resistencia en entornos extremos y la conexión eléctrica estable. Pero la instalación del Three Gorges Navigator muestra hacia dónde se mueve el sector: turbinas cada vez más grandes, plataformas más resistentes y una carrera por convertir la eólica flotante en una opción comercial viable para aprovechar los vientos de aguas profundas.