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La clasificación de 80 asteroides cercanos a la Tierra revela pistas clave sobre su origen y el riesgo de impacto

Un equipo internacional logró clasificar 80 asteroides cercanos a la Tierra y encontró patrones de composición que ayudan a explicar su origen y a evaluar mejor el peligro que podrían representar.

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Mapa del Sistema Solar con asteroides cercanos a la Tierra clasificados por colores
Distribución de asteroides cercanos a la Tierra según su composición: complejo S en rojo, C en verde y X en azul. Créditos: Beijing Zhongke Journal Publishing Co. Ltd.

Los asteroides cercanos a la Tierra no son simples rocas errantes: son restos primitivos del Sistema Solar que conservan información sobre su origen y, al mismo tiempo, representan un riesgo real si alguno cruza nuestra órbita. El problema es que muchos son pequeños, débiles y solo pueden observarse durante ventanas muy cortas, lo que dificulta saber de qué están hechos y cómo reaccionarían ante un intento de desvío.

Para reducir esa incertidumbre, un equipo liderado por el Observatorio de la Montaña Púrpura organizó una campaña internacional de observación de un año con telescopios en China y Egipto. Utilizando fotometría en varias bandas de luz, registraron el brillo y los colores de decenas de objetos para obtener una “firma” química indirecta de sus superficies, una técnica práctica cuando no es posible medir espectros detallados.

Tras procesar los datos, lograron índices fiables para 84 asteroides y completaron la clasificación taxonómica de 80 de ellos, una muestra poco habitual para objetos tan difíciles de seguir.

Los resultados muestran que casi la mitad pertenece al complejo S, asociado a materiales rocosos, mientras que una fracción importante corresponde a los complejos C y X, más oscuros y ricos en carbono o metales. También aparecieron algunos tipos menos frecuentes, lo que confirma que la población cercana a la Tierra es más diversa de lo que sugieren los catálogos tradicionales centrados en cuerpos grandes y brillantes.

Un patrón destacó con claridad: los asteroides más pequeños presentan una mayor proporción de tipos C y X que los de mayor tamaño, casi el doble en algunos rangos.

El análisis de sus órbitas añadió otra pista interesante. Varios objetos de los complejos C y D muestran parámetros dinámicos compatibles con un origen más lejano, incluso con trayectorias influenciadas por Júpiter que recuerdan a antiguos cuerpos cometarios desplazados hacia el interior del Sistema Solar. Eso sugiere que parte de estos asteroides no nació cerca de la Tierra, sino que migró con el tiempo.

La implicación práctica es directa: entre los asteroides potencialmente peligrosos identificados predominan los tipos C y S, y no todos responderían igual ante una misión de impacto o desvío.

Los de tipo C, por ejemplo, tienden a ser más porosos y frágiles, lo que podría absorber parte de la energía de un golpe cinético y reducir su eficacia. En conjunto, el estudio no solo mejora el mapa químico de los objetos cercanos, sino que aporta datos útiles para priorizar vigilancia y diseñar estrategias más realistas de defensa planetaria.

Fuente: PCGS

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