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Curiosity confirma que las “telarañas” de Marte son huellas de agua subterránea prolongada

El rover Curiosity analizó de cerca las formaciones boxwork en Marte y encontró evidencias que apuntan a una actividad prolongada de agua subterránea, clave para reconstruir su historia climática.

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Panorama de formaciones tipo boxwork captado por el rover Curiosity en Marte
Panorama de crestas en forma de “boxwork” fotografiado por el rover Curiosity el 26 de septiembre de 2025 con su Mastcam durante la exploración del terreno marciano. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.

Durante meses, Curiosity ha explorado una región del Monte Sharp marcada por crestas bajas entrelazadas que, vistas desde la órbita, recuerdan a una red geométrica. Estas estructuras, conocidas como boxwork, alcanzan entre uno y dos metros de altura y se extienden a lo largo de kilómetros. Hasta ahora, su interpretación dependía de imágenes remotas. La llegada del rover permitió confirmar que se trata de fracturas minerales endurecidas que resistieron la erosión mientras el material circundante fue arrastrado por el viento.

La hipótesis reforzada por las observaciones directas sostiene que el agua subterránea circuló a través de grietas en la roca. Con el tiempo, los minerales disueltos en ese flujo se depositaron y consolidaron las paredes de esas fracturas. Cuando el entorno se volvió más seco, las zonas no reforzadas fueron erosionadas, dejando en pie las crestas que hoy dibujan la red.

El contexto geológico amplifica la importancia del hallazgo. Curiosity se encuentra ascendiendo el Monte Sharp, una montaña de unos cinco kilómetros de altura formada por capas que registran distintas etapas del clima marciano. A mayor altitud, las señales apuntan a un ambiente progresivamente más seco. Detectar boxwork en estas capas superiores sugiere que el nivel freático fue más alto y activo en una etapa posterior a la que se pensaba a partir de observaciones orbitales.

Nódulos minerales del tamaño de un guisante observados por Curiosity en Marte
Nódulos minerales irregulares formados tras el secado de antiguas aguas subterráneas en Marte, captados por Curiosity el 21 de agosto de 2025 en una zona tipo “boxwork”. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.

El rover no solo confirmó la presencia de fracturas centrales, que ya habían sido propuestas en 2014 como canales de circulación de agua, sino que también identificó nódulos minerales en las paredes y cavidades de las crestas. Estos pequeños agregados, visibles de cerca, son considerados un indicio adicional de actividad hídrica pasada. Su distribución, sin embargo, no encaja de forma simple con el modelo inicial.

Los análisis de muestras aportaron más detalles. En una cresta se detectaron minerales arcillosos, mientras que en una depresión cercana aparecieron carbonatos. Ambos tipos de minerales se asocian con la interacción entre agua y roca, aunque bajo condiciones distintas. Las arcillas suelen formarse en presencia prolongada de agua, mientras que los carbonatos pueden indicar cambios químicos posteriores en un entorno que comenzaba a secarse.

Aun así, persisten incógnitas. Los científicos no pueden explicar con precisión por qué los nódulos se concentran en determinadas zonas y no directamente sobre las fracturas centrales. Una de las interpretaciones actuales plantea que las crestas pudieron cementarse primero y que episodios posteriores de agua subterránea generaron los nódulos alrededor de esas estructuras ya formadas. Es una hipótesis razonable, pero todavía abierta.

La relevancia científica no radica en la forma visual de las llamadas “telarañas”, sino en lo que implican sobre la duración de condiciones potencialmente habitables. Si el agua subterránea persistió a mayor altura del Monte Sharp y en etapas más tardías de la historia marciana, el periodo en que pudieron existir ambientes aptos para vida microbiana podría haber sido más extenso de lo estimado.

Curiosity no ha encontrado pruebas directas de vida, y ese no es el resultado que presentan los datos actuales. Lo que sí ofrece es un marco temporal más amplio para investigar esa posibilidad. Al confirmar que el agua no desapareció de manera abrupta, sino que pudo reaparecer en fases intermitentes, el rover redefine el escenario climático del antiguo Marte.

Las formaciones boxwork ya no pueden verse solo como una rareza geológica. Pasan a ser un elemento central para reconstruir la historia del agua en Marte. Determinar cuándo y cómo circuló el agua subterránea en las capas altas del Monte Sharp redefine el periodo en que el planeta pudo mantener ambientes aptos para vida microscópica. No es una prueba concluyente, pero sí modifica el marco con el que se evalúa la habitabilidad pasada marciana.

Fuentes

1
NASA

www.nasa.gov/missions/mars-science-laboratory/curiosity-rover/nasas-curiosity-rover-sees-martian-spiderwebs-up-close/

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