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La NASA prueba un propulsor eléctrico de alta potencia para futuras misiones a Marte

La NASA probó un propulsor eléctrico de alta potencia que podría ayudar a reducir el combustible necesario en futuras misiones robóticas y tripuladas a Marte.

4 min lectura
Motor de propulsión eléctrica avanzada
Créditos: NASA

La NASA ha probado un nuevo sistema de propulsión eléctrica capaz de alcanzar 120 kilovatios de potencia, una cifra récord en Estados Unidos para este tipo de tecnología. El avance todavía está lejos de una nave tripulada lista para viajar a Marte, pero marca un paso importante en una dirección clara: mover vehículos espaciales durante largos periodos con mucho menos combustible que los cohetes químicos tradicionales.

La diferencia principal está en la forma de empujar. Un cohete químico entrega una fuerza enorme en poco tiempo. La propulsión eléctrica, en cambio, acelera de manera lenta pero constante. Al principio parece poco, pero si el motor funciona durante días, semanas o meses, la nave puede alcanzar velocidades muy altas con un consumo mucho menor.

Según la información publicada, estos sistemas podrían ahorrar hasta un 90 % de combustible frente a los métodos químicos actuales. Ese dato es importante para misiones de larga distancia, donde cada kilo cuenta. Menos combustible puede significar más espacio para carga científica, suministros, sistemas de soporte vital o equipos necesarios para una misión humana.

El nuevo diseño experimental utiliza vapor de litio metálico como propulsante, a diferencia de otros motores eléctricos que emplean gases como el xenón. La NASA busca con ello mejorar la eficiencia y el empuje, dos elementos clave si algún día se quiere escalar esta tecnología para transportar grandes naves hacia Marte.

El récord de 120 kilovatios multiplica por 25 la potencia de la nave Psyche, que actualmente viaja hacia el asteroide 16 Psyche y utiliza algunos de los propulsores eléctricos más potentes construidos hasta ahora. Esa comparación muestra el salto técnico que intenta dar la agencia, aunque también deja claro que todavía falta mucho para llegar a las necesidades de una misión tripulada.

La propia NASA estima que una misión humana a Marte requeriría entre 2 y 4 megavatios de potencia, distribuidos en varios propulsores. Es decir, el sistema probado es potente, pero aún tendría que escalarse mucho para mover una nave grande con astronautas, alimentos, agua, equipos, combustible adicional y sistemas de protección durante una misión de años.

Otro desafío será la resistencia. Los propulsores deberían funcionar durante más de 23.000 horas, unos 958 días, y soportar temperaturas superiores a 2.800 grados Celsius. Durante las pruebas ya se alcanzaron esas temperaturas, pero demostrar funcionamiento continuo durante periodos tan largos será una etapa mucho más exigente.

El interés de esta tecnología se entiende mejor al mirar el calendario de Marte. Las ventanas de lanzamiento entre la Tierra y el planeta rojo se abren aproximadamente cada dos años. Una misión tripulada completa podría durar alrededor de 2,6 años, con varios meses de viaje de ida, una larga estancia en la superficie marciana y otros meses para regresar.

Si la propulsión eléctrica logra reducir la masa de combustible y mantener empuje durante largos periodos, podría cambiar la manera de planificar esas misiones. No significa que los viajes a Marte estén resueltos, ni que este motor vaya a usarse mañana. Pero sí ofrece una vía para diseñar naves más eficientes y capaces de operar lejos de la Tierra.

La prueba deja una conclusión prudente. La NASA no ha construido todavía el motor definitivo para llevar humanos a Marte, pero sí ha demostrado una plataforma de alta potencia que permite empezar a resolver los problemas de escala. En exploración espacial, ese tipo de avance suele ser menos espectacular que un lanzamiento, pero puede ser igual de decisivo.

Fuentes

1
SciTechDaily

scitechdaily.com/

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