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La promesa de De la Espriella de modernizar Colombia con IA choca con la realidad del Estado

Abelardo de la Espriella promete modernizar Colombia con IA, blockchain y drones, pero un experto advierte que el muro no es la tecnología sino el propio Estado.

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Abelardo de la Espriella durante una intervención pública.

La victoria de Abelardo de la Espriella en las presidenciales de Colombia no solo marca un giro ideológico. Trae consigo un discurso poco común en la política latinoamericana, la promesa de que la inteligencia artificial y la digitalización del Estado pueden resolver algunos de los problemas más enquistados del país.

El triunfo se confirmó en la segunda vuelta del 21 de junio de 2026, en una de las elecciones más reñidas de la historia reciente, con una diferencia de apenas unos 250.000 votos sobre el senador de izquierda Iván Cepeda. De la Espriella asumirá la presidencia el 7 de agosto, y lo hará con una agenda tecnológica como bandera.

Durante la campaña prometió usar IA para combatir la evasión fiscal, blockchain para transparentar la contratación pública, drones para reforzar la seguridad y alianzas con Estados Unidos e Israel para impulsar la conectividad rural. Un mensaje que contrastó con el de Cepeda y con buena parte de la izquierda regional, más centrada en lo social.

El "Estado inteligente" que propone Patria Milagro

Su programa de gobierno, bautizado Patria Milagro, plantea convertir a Colombia en un hub regional de inteligencia artificial. La idea es que el análisis de grandes volúmenes de datos permita al Estado detectar irregularidades más rápido, recortar costos y agilizar trámites hoy lentos o expuestos a la corrupción.

Las aplicaciones que enumera son amplias. Drones e IA contra el narcotráfico, una DIAN modernizada para cazar evasores, datos para decidir qué sembrar según el clima y el mercado, satélites y sensores para vigilar incendios, deforestación y minería ilegal, además de herramientas para planear obras públicas y mejorar el sistema de salud.

En educación suma formación técnica en IA y robótica, programas para mujeres en áreas STEM, una Universidad Virtual en Casa con equipos y conectividad gratuitos, e incentivos fiscales para desarrolladores. Sobre el papel, un salto tecnológico de gran ambición para todo el aparato estatal.

La brecha entre el discurso y los recursos

Para el internacionalista Fausto Pretelin, la clave del resultado fue precisamente esa imagen de futuro. El candidato vendió una imagen fresca, tecnológica e innovadora que conectó sobre todo con los votantes más jóvenes, para quienes la IA ya es una herramienta cotidiana y no un concepto lejano.

El problema, advierte, es que entre prometer y ejecutar hay un abismo. Hablar de inteligencia artificial implica inversión, pero también capital humano, y Colombia parte de una base frágil. En 2022 el país destinó apenas el 0,21% de su PIB a investigación y desarrollo, muy lejos del 2,71% que promedian los países de la OCDE.

El obstáculo está dentro de la propia burocracia

El mayor escollo, según Pretelin, no es externo sino interno. La administración pública colombiana arrastra una estructura envejecida que dificulta incorporar tecnología, y la IA exige perfiles muy específicos en ciencia de datos, ciberseguridad e ingeniería de software que todavía escasean.

Eso obligaría a reformas profundas en el funcionariado, pensadas para incorporar a profesionales jóvenes. A esa traba se suma la financiera, ya que hasta mayo de 2026 la deuda pública del país rondaba el 60,6% del PIB proyectado, un margen estrecho para sostener inversiones tecnológicas continuas.

La apuesta por Estados Unidos, Israel y Elon Musk

La estrategia también mira al exterior. El presidente electo quiere estrechar lazos con Estados Unidos e Israel para acceder a IA, drones y sistemas de vigilancia, y ha mostrado interés en atraer inversiones del entorno de Elon Musk, incluso planteando una alianza con SpaceX para llevar internet satelital al campo colombiano.

Pretelin alerta sobre el riesgo de colgar una política nacional de nombres concretos. Recuerda el caso de Nuevo León, en México, donde una planta de Tesla se anunció como una transformación histórica que nunca llegó a concretarse. Construir expectativas alrededor de figuras específicas suele terminar en promesas difíciles de cumplir.

Los dilemas éticos de la tecnología de seguridad

La alianza con Israel abre además un debate espinoso. El país es una potencia en ciberseguridad y tecnología militar, pero también está en el centro de la discusión internacional sobre el uso de IA en conflictos armados, donde sistemas usados para planear ataques han levantado serias dudas éticas.

El especialista recuerda que ninguna herramienta elimina la incertidumbre cuando aparecen factores imprevistos. A ello se añade la preocupación por la privacidad, ya que en lugares como la Unión Europea existe un fuerte rechazo social al temor de que estas tecnologías deriven en vigilancia masiva sobre la población.

Marketing o plan real, lo dirán los primeros meses

Lo que distingue a De la Espriella de otros líderes de la derecha regional con los que se le compara, como Milei o Bukele, es haber puesto la tecnología en el centro de su relato político, algo que la izquierda del continente apenas menciona.

El verdadero examen será traducir esa narrativa en políticas concretas. Como resume Pretelin, los primeros seis meses de gobierno dirán si la apuesta tecnológica va en serio o si fue una herramienta de marketing para vender esperanza e innovación durante la campaña.

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