Durante décadas, Marruecos ha equipado a sus fuerzas armadas comprando fuera o ensamblando bajo licencia equipos occidentales, sin controlar el proceso industrial completo. Ese modelo empieza a cambiar. En Berrechid, cerca de Casablanca, ya opera la planta TATA Advanced Systems Morocco (TASM), 20,000 metros cuadrados dedicados a fabricar blindados WhAP 8x8 en suelo marroquí.
La mayor fábrica de defensa del país
No es una planta cualquiera. Según el gobierno indio, se trata de la mayor instalación de fabricación de defensa de Marruecos y la primera de este tipo levantada por una empresa privada india en África. La inauguraron Rajnath Singh, ministro de Defensa indio, y Abdeltif Loudyi, ministro delegado marroquí de Defensa Nacional.
El blindado que sale de sus líneas, el WhAP 8x8, lo desarrolló TATA Advanced Systems junto a la Organización de Investigación y Desarrollo de Defensa de India. Y aquí está el matiz que lo cambia todo: no hablamos de simple montaje de piezas, sino de fabricación completa con transferencia de tecnología y desarrollo conjunto.
El proyecto lleva años gestándose. La ley del 14 de julio de 2020 creó el marco para atraer empresas extranjeras con condiciones de producción local, y el acuerdo de inversión con TATA se firmó en septiembre de 2024, en línea con la visión real de construir una industria de defensa soberana.
Objetivos de integración local y cadena de suministro
La cifra que define el éxito del proyecto no es el tamaño de la nave, sino el origen de los componentes. La planta arranca integrando un 35% de piezas locales y la meta oficial es alcanzar el 50% mediante formación, inversión sostenida y la incorporación progresiva de proveedores nacionales.
Ahí está el examen real. Inaugurar una fábrica es relativamente sencillo; crear una red de técnicos cualificados, piezas fiables, mantenimiento y control de calidad lleva años. En lo inmediato, la instalación generará 90 empleos directos y 250 indirectos, con un plan de expansión productiva a medio plazo.
Acuerdos bilaterales y la estrategia de Nueva Delhi
La alianza va más allá del vehículo. Rabat y Nueva Delhi firmaron un memorando de entendimiento que abarca industria militar, formación, ejercicios conjuntos, ciberseguridad, ciberdefensa, sanidad militar e intercambio de experiencia, con un mecanismo común para coordinar y dar seguimiento a todas las actividades pactadas.
Rajnath Singh resumió la filosofía durante el acto: "La autosuficiencia no significa aislamiento". Nueva Delhi llama a este modelo "Make with Friends": fabricar con socios y para otros mercados. El receptor no solo recibe el producto, sino que participa en la producción, aprende los procesos y desarrolla su cadena de suministro.
Para India, Marruecos es una puerta de entrada al mercado africano dentro de su estrategia de posicionarse como proveedor alternativo de defensa en el continente, donde ya se ha movido con la industria egipcia. Para Rabat, producir dentro da margen de maniobra ante crisis, retrasos logísticos o subidas de precios.
Un terreno ya abonado por la industria aeronáutica
El salto no surge de la nada. Marruecos cuenta con una base aeroespacial civil consolidada: unas 150 empresas del sector, entre ellas Airbus, Boeing, Safran, Thales o Collins Aerospace, facturan cerca de 2,500 millones de euros anuales y generan más de 25,000 empleos directos en el país.
De sus fábricas salen componentes de fuselaje, cableado eléctrico, partes de motores e interiores de cabina para modelos como el Airbus A320 o el Boeing 737. En el sector se asume que prácticamente cualquier avión comercial lleva alguna pieza producida en Marruecos, reflejo de su integración en la cadena global.
Proyección de exportación hacia el mercado africano
El plan tiene una dimensión exportadora explícita. Según el comunicado oficial marroquí, Berrechid servirá como plataforma regional para vender el WhAP 8x8 a países africanos que buscan modernizar sus fuerzas armadas, en un contexto donde algunos proveedores tradicionales han reducido su presencia y dejan espacio a nuevos actores.
Y el blindado sería solo el principio. En las conversaciones bilaterales ya se plantea ampliar el modelo a sectores más complejos como la aeronáutica, aprovechando la experiencia civil acumulada. La clave será avanzar progresivamente hacia una mayor integración local en diseño, desarrollo y fabricación.
Conviene, eso sí, mirar el movimiento sin triunfalismos. La fábrica puede ser el primer escalón de una industria de defensa nacional o quedarse en un proyecto limitado si la integración local no avanza. Lo innegable es la ambición: Marruecos quiere dejar de comprar y empezar a fabricar.