Usando datos del Telescopio Espacial James Webb (JWST) de la NASA, investigadores de la Universidad de Missouri han localizado 300 objetos que brillan más de lo esperado y que podrían ser galaxias formadas en las primeras etapas del cosmos.
Estos hallazgos podrían poner en duda las teorías existentes sobre cómo se originaron las primeras galaxias, en un periodo en el que comenzaron a formarse las primeras estrellas y estructuras cósmicas.
El estudio, liderado por Haojing Yan y Bangzheng “Tom” Sun, se ha publicado en la revista The Astrophysical Journal y describe el proceso para identificar estos candidatos a galaxias antiguas.
Para detectarlas, el equipo utilizó la cámara de infrarrojo cercano y el instrumento de infrarrojo medio del JWST, herramientas diseñadas para captar la luz de los confines más remotos del espacio.
La luz de estas galaxias, al viajar durante miles de millones de años, se estira hacia longitudes de onda más largas, un fenómeno conocido como corrimiento al rojo, que permite calcular su distancia y antigüedad.
Los investigadores aplicaron la técnica de abandono, que identifica galaxias con alto corrimiento al rojo al detectar objetos que desaparecen en longitudes de onda más azules y aparecen solo en las más rojas.
Este fenómeno está asociado a la ruptura de Lyman, causada por la absorción de luz ultravioleta por el hidrógeno neutro, un indicador clave de que la luz ha viajado distancias enormes.
Para estimar la edad, masa y corrimiento al rojo de los objetos, el equipo recurrió al ajuste de la distribución espectral de energía, un método que analiza la luz captada en diferentes longitudes de onda.
Si bien la confirmación definitiva requiere espectroscopia, los resultados iniciales ya han revelado que uno de los objetos analizados sí corresponde a una galaxia temprana confirmada.
La espectroscopia, considerada el estándar de oro, permite descomponer la luz y obtener la huella única de cada galaxia, revelando su composición y fecha de formación.
Incluso si solo una parte de los 300 objetos resulta ser auténticas galaxias primitivas, el descubrimiento obligaría a revisar las teorías actuales sobre la evolución temprana del universo.
El equipo planea nuevas observaciones para confirmar la naturaleza de estos objetos y comprender mejor cómo se formaron las primeras estructuras galácticas.