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Descubren los primeros nidos fósiles de abejas construidos dentro de huesos antiguos

Las abejas excavadoras utilizaron cavidades de huesos fósiles como nidos en una cueva caribeña, un comportamiento inédito causado por la falta de suelos adecuados en el exterior

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Ilustración de abejas antiguas anidando dentro de cavidades fósiles en una cueva de La Española
Representación de abejas antiguas utilizando cavidades fósiles como nidos en una cueva de La Española, un hallazgo único para la paleontología. Crédito: Ilustración de Jorge Machuky.

Los paleontólogos han identificado por primera vez nidos fósiles de abejas excavadoras construidos dentro de huesos antiguos, un comportamiento nunca documentado hasta ahora en el registro fósil. El hallazgo se produjo en una cueva de la isla caribeña de La Española y ofrece una ventana inesperada a la interacción entre insectos, animales extintos y su entorno.

El descubrimiento surgió durante excavaciones en una cueva que durante miles de años funcionó como refugio natural y, con el tiempo, como un auténtico osario. En su interior se acumularon restos de animales transportados por grandes lechuzas, que utilizaban la cueva como lugar de anidación y alimentación generación tras generación.

Entre esos restos se encontraban mandíbulas, vértebras y dientes fósiles de roedores extintos, muchos de ellos bien conservados. Fue en las cavidades naturales de estos huesos donde los investigadores detectaron algo inusual: túneles lisos y perfectamente definidos que no podían explicarse solo por procesos geológicos.

Un examen detallado reveló que esas cavidades habían sido modificadas por abejas excavadoras. A diferencia de las avispas, que construyen nidos con paredes rugosas, estas abejas recubren el interior de sus nidos con una sustancia cerosa, dejando superficies internas lisas y selladas, exactamente lo que se observó en los fósiles.

Lo más sorprendente es que las abejas no excavaron huesos nuevos, sino que aprovecharon cavidades preexistentes, como los alvéolos dentales o el interior de vértebras. En algunos casos, varios nidos se superponían dentro de una misma cavidad, como si las abejas reutilizaran el espacio una y otra vez a lo largo del tiempo.

Este comportamiento es extremadamente raro incluso en especies actuales. Las abejas excavadoras suelen anidar en suelos al aire libre, y solo existe un caso moderno documentado de abejas que construyen nidos dentro de una cueva. No se conocía ninguno en estructuras fósiles antiguas.

Los científicos creen que la explicación está en el entorno. La región donde se encuentra la cueva es kárstica, con suelos pobres o inexistentes en el exterior. En cambio, el interior de la cueva acumulaba sedimentos finos y protegidos, creando uno de los pocos lugares adecuados para que estas abejas pudieran anidar.

El hallazgo no solo aporta información sobre el comportamiento de insectos antiguos, sino que también ayuda a reconstruir la historia ecológica completa del lugar. Revela cómo distintas especies, desde grandes aves hasta pequeños insectos, compartieron y reutilizaron el mismo espacio durante miles de años.

Estos nidos fósiles representan una forma poco común de icnofósil, es decir, una huella indirecta de actividad biológica. Su estudio abre nuevas líneas de investigación sobre la adaptación de los insectos a entornos extremos y demuestra que incluso los huesos de animales extintos pueden conservar historias inesperadas del pasado.

Fuente: The Royal Society

Preguntas frecuentes

Qué encontraron exactamente los paleontólogos

Identificaron los primeros nidos fósiles de abejas excavadoras construidos dentro de huesos antiguos de roedores extintos.

Cómo saben que los túneles fueron hechos por abejas

Porque las cavidades internas están lisas y recubiertas de una capa cerosa típica de las abejas excavadoras no de otros insectos.

Por qué las abejas usaron huesos para anidar

La zona tenía suelos pobres y la cueva ofrecía sedimentos protegidos por lo que aprovecharon cavidades naturales como alvéolos o vértebras.

Qué importancia tiene este hallazgo

Revela un comportamiento nunca visto en el registro fósil y ayuda a entender cómo distintas especies compartieron el mismo espacio durante miles de años.

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