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Detectan una placa tectónica rompiéndose lentamente bajo el Pacífico

Bajo el Pacífico, frente a la costa de Canadá, una placa tectónica se está rompiendo en tiempo real, y no de forma brusca, sino a través de un proceso lento que está revelando cómo termina la subducción.

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Fondo marino fracturado bajo el Pacífico

La tectónica de placas suele explicarse por sus grandes movimientos: una placa se hunde bajo otra, se acumulan tensiones, aparecen terremotos y volcanes. Pero el final de una zona de subducción es mucho más difícil de observar. Normalmente se reconstruye cuando ya ocurrió hace millones de años. En el norte de Cascadia, esa etapa parece estar sucediendo ahora.

Un estudio publicado en Science Advances, liderado por Brandon Shuck y otros investigadores, analiza una región situada frente a la isla de Vancouver, donde convergen la placa Explorer, la placa Juan de Fuca y América del Norte. Allí, la subducción no se está apagando de golpe. Se está rompiendo por partes.

La clave está en la zona de falla de Nootka, bajo el Pacífico nororiental. Esta estructura separa la placa Explorer de la placa Juan de Fuca y, según los datos, actúa como una especie de límite interno: corta, desplaza y ayuda a aislar fragmentos de placa mientras una parte del sistema sigue hundiéndose bajo el continente.

Para verlo, los investigadores combinaron nuevas imágenes sísmicas profundas del experimento CASIE21 con catálogos regionales de terremotos. No es una observación directa como mirar una grieta en una roca, pero sí una radiografía del subsuelo marino. Y lo que aparece es una placa deformada, atravesada por fallas y con zonas que ya no se mueven al mismo ritmo.

El estudio describe una historia que empezó hace unos 4 millones de años. La deformación habría comenzado como una zona amplia de cizallamiento en litosfera oceánica joven, cálida y débil. Con el tiempo, esa deformación se fue concentrando hasta formar un límite transformante más definido: la actual zona de falla de Nootka.

Ese cambio no es menor. Al concentrarse la deformación, la placa Explorer empezó a desacoplarse de la litosfera vecina. En otras palabras, dejó de comportarse como una pieza continua dentro del sistema de subducción. La fuente habla de una microplaca oceánica que se va aislando mientras la subducción cercana continúa.

En profundidad, las imágenes sísmicas muestran fallas que atraviesan desde los sedimentos hasta la corteza y el manto superior. También aparecen alineaciones de terremotos que marcan desgarros dentro de la placa subducida. En algunos sectores, esos desgarros llegan hasta unos 40 kilómetros de profundidad.

La parte más interesante es que no todos los fragmentos están en la misma fase. La placa Explorer parece mostrar un desgarro más avanzado, con una ruptura más abrupta y sismicidad más concentrada. La placa Juan de Fuca, en cambio, mantiene una deformación más gradual. Esa diferencia refuerza la idea de una terminación segmentada, no de un corte único.

La fuente plantea un modelo en cuatro dimensiones: no solo dónde se rompe la placa, sino cómo esa ruptura evoluciona con el tiempo. En ese modelo, las fallas transformantes funcionan como límites que permiten que la placa se fracture por segmentos. Primero se debilita una zona, luego se localiza la deformación y después algunos bloques empiezan a separarse como microplacas.

Esto ayuda a explicar por qué existen fragmentos de placas antiguas en otras regiones del planeta. No serían simples restos aislados, sino posibles huellas de subducciones que terminaron de forma escalonada, mediante desgarros, capturas de microplacas y cambios en los límites tectónicos.

Las implicaciones no son inmediatas para la superficie, pero sí importantes. Una placa que se rompe cambia la forma en que se reparten las tensiones bajo la corteza. Eso puede influir en la actividad sísmica, en la evolución de fallas profundas y también en el vulcanismo asociado a las llamadas ventanas de placa, donde el manto puede ascender al quedar un hueco en la losa subducida.

Conviene no convertir esto en una alarma de corto plazo. La terminación de una subducción ocurre a escala geológica, durante miles o millones de años. Lo relevante es que Cascadia ofrece una imagen poco común de ese proceso mientras todavía está en marcha.

Lo que se observa bajo el Pacífico no es una placa partiéndose de manera repentina, sino un sistema que se reorganiza lentamente desde dentro. Una parte se desacopla, otra sigue subduciendo y las fallas transformantes parecen marcar el ritmo de esa ruptura por etapas.

Fuentes

1
Science Advance

www.science.org/doi/10.1126/sciadv.ady8347

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