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Doblete sísmico en Venezuela: por qué dos terremotos golpearon casi a la vez

Venezuela sufrió un doblete sísmico, dos grandes terremotos en segundos. Explicamos qué es este raro fenómeno, por qué ocurre y por qué preocupa tanto.

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Rescatistas en edificio colapsado tras sismo en Venezuela
Equipos de rescate trabajan sobre un edificio colapsado tras los sismos en Venezuela. Crédito: ESPECIGEST / X.

Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 separados por apenas 39 segundos. Lo que golpeó a Venezuela el 24 de junio no fue un sismo seguido de una réplica corriente, sino algo mucho menos común que los expertos llaman doblete sísmico, y que ayuda a entender por qué el desastre fue tan severo.

El fenómeno es raro, pero no inédito, y desde hace años los geólogos lo estudian para comprender cómo una falla puede contagiar su tensión a otra vecina. Aquí explicamos qué es exactamente, por qué se produjo en esta región y qué cabe esperar en los próximos días.

Qué es un doblete sísmico y por qué ocurrió en Venezuela

Se llama doblete sísmico a la ocurrencia de dos terremotos de magnitud parecida en un mismo lugar y con muy poco tiempo de diferencia. No es la típica secuencia de un gran sismo seguido de réplicas menores, sino dos golpes de fuerza comparable, lo que lo hace especialmente destructivo y difícil de prever.

Es un suceso poco frecuente. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, la probabilidad de que un terremoto venga seguido de otro de mayor magnitud en una zona próxima y en el plazo de una semana ronda apenas el 5%. En Venezuela, ese pequeño porcentaje se cumplió de la peor manera posible.

Por qué una falla contagia a la otra

La clave está en cómo se reparte la tensión bajo tierra. Cuando una falla se rompe en un terremoto, no libera toda su energía sin más, sino que traspasa parte de esa tensión a las fallas vecinas, que pueden quedar al borde de romperse también. Si una de ellas ya estaba cargada, ese empujón extra basta para desencadenar el segundo gran sismo.

Eso es justo lo que creen los expertos que ocurrió en Venezuela. El geólogo Mark Allen, de la Universidad de Durham, explicó que el primer terremoto probablemente rompió un segmento de falla y transfirió la tensión a otra, que cedió a su vez.

El lugar tampoco fue casual. Los epicentros se situaron en el límite entre las placas de Sudamérica y el Caribe, donde ambas se deslizan lateralmente una contra otra, un mecanismo muy parecido al de la famosa falla de San Andrés en California, célebre justamente por este tipo de movimientos.

Por qué causó tanto daño

Más allá de la doble sacudida, influyó el tipo de terremoto. Fueron sismos de desgarre, que ocurren cuando dos bloques de corteza se desplazan en horizontal a lo largo de una falla, y que se originan a poca profundidad, en este caso a unos 10 y 20 kilómetros, mucho menos que los terremotos de subducción.

Esa cercanía a la superficie es determinante. La energía liberada recorre una distancia menor antes de llegar a las ciudades, así que las sacudidas se sienten con más violencia y el riesgo para los edificios próximos al epicentro se dispara. Eso explica en parte por qué el fenómeno golpeó tan fuerte a zonas pobladas como La Guaira o Caracas.

El precedente de Turquía y Siria

El doblete más recordado de los últimos años es el que arrasó Turquía y Siria en febrero de 2023, cuando un terremoto de magnitud 7,6 siguió a otro de 7,8 el mismo día. Aquel desastre, que dejó decenas de miles de muertos, se convirtió en el caso de estudio que más ha enseñado a los científicos sobre este fenómeno.

Los análisis posteriores mostraron que la primera falla llevaba siglos acumulando tensión y que, al romperse, transfirió esa energía a una falla cercana que cedió poco después. Es el mismo mecanismo de contagio que los expertos sospechan ahora en Venezuela, lo que confirma que estos eventos, aunque raros, siguen un patrón reconocible.

Qué se puede esperar ahora

La principal preocupación son las réplicas. Allen advirtió de que existe riesgo de nuevos temblores en la región de Caracas, una zona ya propensa a la actividad sísmica, donde las fallas locales podrían haber quedado sometidas a tensiones adicionales tras los dos grandes sismos.

El USGS coincide en que lo esperable es que la sismicidad continúe durante días, semanas e incluso meses, pudiendo prolongarse hasta un año, aunque la frecuencia tienda a disminuir poco a poco. No se descartan réplicas de magnitud considerable, por lo que la prudencia seguirá siendo necesaria durante un buen tiempo.

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