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El parque eólico más grande del mundo conecta su primer cable submarino de 680 km

El proyecto eólico marino Hornsea 3 ha conectado un cable submarino de 680 km que permitirá llevar la electricidad generada en alta mar hasta tierra firme.

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Infraestructura del parque eólico marino Hornsea 3 en el mar del Norte
Infraestructura del proyecto eólico marino Hornsea 3 durante su desarrollo en el mar del Norte. Créditos: Ørsted

El parque eólico marino Hornsea 3 ha completado una de las fases más críticas de su desarrollo: la conexión del primer cable de exportación que llevará la electricidad generada en el Mar del Norte hasta la costa británica. Puede parecer un avance menor frente a la instalación de turbinas, pero en la práctica es lo que convierte el proyecto en una infraestructura conectada a la red real.

Este parque, con una capacidad prevista de 2,9 gigavatios, aspira a convertirse en el mayor del mundo cuando entre en funcionamiento. Sin ese sistema de cables, la energía generada en alta mar no tendría salida, por lo que este paso marca el inicio del enlace efectivo entre producción y consumo.

El llamado “cable de exportación” actúa como una autopista eléctrica que transporta la energía desde las turbinas hasta tierra firme. En el caso de Hornsea 3, no se trata de una única línea, sino de un sistema complejo con varios circuitos de corriente continua de alta tensión, diseñado para mover grandes cantidades de electricidad a largas distancias sin pérdidas significativas. De ahí que la cifra total de cable instalado alcance cientos de kilómetros, aunque la distancia directa sea menor.

Una vez en tierra, la electricidad no entra directamente en la red. El recorrido continúa bajo el suelo durante más de 50 kilómetros hasta una estación convertidora en Norfolk, donde se adapta para integrarse en el sistema eléctrico británico. Este trazado subterráneo reduce el impacto visible en superficie y facilita la integración con infraestructuras ya existentes.

La instalación de estos cables implica una operación técnica compleja en el mar. No se limita a desplegar el cable, sino que incluye la preparación del fondo marino, la apertura de zanjas, el enterramiento y la protección frente a posibles daños. Todo ello depende además de ventanas meteorológicas favorables, lo que añade presión a los plazos del proyecto.

En paralelo, otras piezas clave ya están en marcha. La instalación de estaciones convertidoras marinas y las cimentaciones de los aerogeneradores avanzan al mismo tiempo, en una secuencia donde cada fase depende de la anterior. Cualquier retraso en una parte puede afectar al conjunto, lo que explica la coordinación constante entre trabajos en tierra y en el mar.

Más allá de la infraestructura visible, el sistema también incluye fibra óptica integrada en los cables, lo que permite monitorizar el funcionamiento del parque en tiempo real. Esto facilita detectar fallos, optimizar el rendimiento y planificar el mantenimiento con mayor precisión.

Hornsea 3 forma parte de un despliegue mucho más amplio. El Reino Unido busca alcanzar hasta 50 gigavatios de energía eólica marina en 2030, lo que obliga a desarrollar proyectos de gran escala y mejorar las redes de transporte eléctrico. Este parque, situado a unos 160 kilómetros de la costa, encaja en esa estrategia.

Aun así, la electricidad de Hornsea 3 no llegará de inmediato a los hogares. El proyecto sigue en construcción y necesita completar la instalación de turbinas, estructuras y sistemas antes de su entrada en funcionamiento prevista para 2027. Este primer cable no marca el final, pero sí el momento en el que el parque empieza a dejar de ser solo una obra en el mar para convertirse en una infraestructura energética en construcción real.

Fuentes

1
Eastern IFCA

www.eastern-ifca.gov.uk/wp-content/uploads/2026/03/20260327_HOW03_OF_CON_ALL_NtM_weekly-construction-notice-09314456_BB.pdf

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