La sonda Europa Clipper de la NASA ha conseguido una observación poco habitual del cometa interestelar 3I/ATLAS, un objeto procedente de fuera de nuestro sistema solar. El hallazgo es relevante no solo por tratarse del tercer objeto interestelar confirmado, sino porque fue observado en un momento en el que ni la Tierra ni Marte podían hacerlo debido a la posición del Sol.
La observación fue posible gracias al Espectrógrafo Ultravioleta (UVS), un instrumento dirigido por el Instituto de Investigación del Suroeste (SwRI) que viaja a bordo de Europa Clipper. Aunque su misión principal es estudiar la luna Europa de Júpiter, el instrumento aprovechó esta oportunidad inesperada para analizar el cometa durante su paso por el sistema solar interior.
Europa Clipper se lanzó en 2024 y no llegará al sistema de Júpiter hasta 2030. Durante su largo viaje, la nave sigue operativa y sus instrumentos pueden realizar observaciones científicas puntuales. En este caso, los cálculos de trayectoria realizados por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) permitieron detectar que la sonda tenía una posición privilegiada para observar 3I/ATLAS durante el mes de noviembre.
En ese periodo, las observaciones desde la Tierra estaban prácticamente bloqueadas por el brillo solar, y las ventanas de observación desde Marte ya habían pasado. Europa Clipper actuó así como un puente entre ambas, ofreciendo una perspectiva distinta y muy poco común del cometa mientras cruzaba el sistema solar.
Uno de los aspectos más interesantes de la observación fue la visión simultánea de las dos colas del cometa. Los cometas suelen presentar una cola de polvo, que sigue su trayectoria, y una cola de plasma, que apunta en dirección contraria al Sol. Desde su posición, el UVS pudo observarlas “desde atrás”, mirando hacia el núcleo y la nube de gas que lo rodea.
Los datos recogidos muestran señales claras de hidrógeno, oxígeno y polvo, lo que indica que el cometa atravesó una fase de fuerte actividad poco después de su máxima aproximación al Sol. Esto sugiere un intenso proceso de liberación de gases, algo clave para entender cómo se comportan estos objetos cuando se calientan.
El instrumento ultravioleta es especialmente útil para seguir estos procesos, ya que permite observar cómo las moléculas de agua se rompen en átomos más simples y cómo los gases se dispersan en el espacio. Esta información ayuda a reconstruir la composición del cometa y a comparar su comportamiento con el de cometas formados en nuestro propio sistema solar.
Comprender de qué están hechos estos visitantes interestelares y cómo reaccionan al pasar cerca del Sol puede ofrecer pistas valiosas sobre otros sistemas estelares. Cada observación de este tipo aporta nuevas piezas para entender cómo se forman los sistemas planetarios y qué similitudes, o diferencias, existen más allá de nuestro vecindario cósmico.
Fuente: SwRI