Los bosques de África dejan de absorber carbono y empiezan a emitirlo
El estudio que muestra cómo la pérdida sostenida de biomasa ha convertido a los bosques africanos en una fuente neta de carbono y qué implica para los objetivos climáticos globales
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
Un nuevo estudio internacional ha confirmado un cambio que preocupa a la comunidad científica: los bosques de África han dejado de ser un sumidero de carbono y han pasado a emitir más CO₂ del que capturan. Es un giro que afecta de lleno a las estrategias globales contra el cambio climático, porque este continente era uno de los grandes aliados naturales para frenar el aumento de gases de efecto invernadero.
El trabajo, publicado en Scientific Reports y liderado por la Universidad de Leicester junto a instituciones de Europa y África, analizó más de una década de datos satelitales y mediciones de campo. Según sus autores, el punto de inflexión ocurrió después de 2010. Hasta entonces, los bosques africanos seguían absorbiendo carbono, aunque con diferencias entre regiones. Pero las pérdidas aceleradas en las selvas tropicales húmedas han inclinado la balanza.
Entre 2010 y 2017, África perdió unos 106.000 millones de kilogramos de biomasa forestal al año. Esa reducción equivale, según los cálculos del equipo, al peso aproximado de 106 millones de automóviles. La degradación y la deforestación en países como República Democrática del Congo, Madagascar y zonas de África Occidental concentran buena parte de estas pérdidas. En cambio, los incrementos de biomasa en regiones de sabana, impulsados por el avance de arbustos, no han sido suficientes para compensar lo que desaparece en las selvas tropicales.
El profesor Heiko Balzter, autor principal y director del Instituto para el Futuro Ambiental de la Universidad de Leicester, subraya la implicación global del hallazgo. Según explica, si los bosques africanos ya no capturan carbono neto, el resto del mundo tendrá que reducir las emisiones con mayor rapidez para mantener los objetivos climáticos acordados internacionalmente. El investigador insiste en que frenar la deforestación debe ser una prioridad y que la financiación dedicada a proteger los ecosistemas tropicales necesita crecer con urgencia.
El estudio combinó datos del instrumento espacial GEDI de la NASA, que utiliza un láser para medir la estructura de los bosques, con observaciones de los satélites de radar japoneses ALOS y miles de mediciones recogidas sobre el terreno. Esta integración permitió crear el mapa más detallado hasta ahora sobre cómo ha cambiado la biomasa forestal del continente, con resolución suficiente para identificar patrones locales de pérdida.
Los resultados coinciden con el lanzamiento del Fondo Bosques Tropicales Para Siempre, anunciado recientemente durante la COP30. La iniciativa busca movilizar grandes cantidades de financiación para que los países con bosques tropicales puedan conservar sus ecosistemas sin renunciar a su desarrollo económico. Los datos del nuevo estudio refuerzan la urgencia de ese tipo de mecanismos, ya que cualquier retraso podría consolidar a África como una fuente constante de carbono.
Otro de los autores, la investigadora Nezha Acil, señala que mejorar la gobernanza forestal, reforzar la aplicación de las leyes contra la tala ilegal y ampliar proyectos de restauración a gran escala, como AFR100, pueden revertir parte del daño. Aun así, advierte que el tiempo juega en contra: la velocidad de pérdida supera a la capacidad de recuperación natural.
El cambio detectado no sólo afecta al balance climático del continente, sino al equilibrio global. África alberga algunos de los bosques más ricos del planeta en biodiversidad y reservas de carbono. Si continúan reduciéndose, las metas climáticas internacionales serán más difíciles de alcanzar. La investigación deja un mensaje claro: proteger estos bosques ya no es sólo una cuestión regional, sino un requisito para mantener un planeta habitable.
Resumen
- Los bosques de África han dejado de absorber carbono y ahora emiten más del que capturan.
- El cambio se debe a una pérdida sostenida de biomasa desde 2010, concentrada en selvas tropicales húmedas.
- El estudio muestra que África pierde unos 106.000 millones de kilogramos de biomasa forestal cada año.
- Este giro complica los objetivos climáticos globales y exige reforzar la protección y restauración de los bosques.
Fuente: Nature
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