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Los trenes de carga en Estados Unidos superan a las centrales de carbón en emisiones contaminantes

Los trenes de carga en Estados Unidos se han convertido en una de las mayores fuentes de contaminación atmosférica, superando incluso a las centrales eléctricas de carbón en emisiones nocivas

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Vagones de un tren de carga transportando contenedores de mercancías
Créditos: Pixabay

Durante años, el ferrocarril de carga ha sido presentado como una alternativa más limpia frente al transporte por carretera, sobre todo por su eficiencia energética y su menor consumo de combustible por tonelada transportada. Sin embargo, nuevos análisis basados en datos oficiales muestran que esta imagen ya no refleja la realidad actual, ya que el sector ferroviario estadounidense se ha convertido en una de las principales fuentes de contaminación atmosférica del país.

Las cifras más recientes indican que las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), gases directamente vinculados al smog y a problemas respiratorios, ya superan a las generadas por todas las centrales eléctricas de carbón que siguen operando en Estados Unidos. El dato resulta especialmente llamativo porque el carbón ha sido durante décadas el símbolo de la contaminación industrial.

Los trenes de carga emiten más contaminantes que las centrales de carbón

Según cálculos realizados a partir de datos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), en 2024 los ferrocarriles de carga emitieron más NOx que el conjunto de plantas de carbón del país. Este cambio refleja una transformación profunda en el origen de algunos de los contaminantes más dañinos para la salud, desplazando el foco desde el sector energético hacia el transporte pesado.

A diferencia del dióxido de carbono, estos contaminantes tienen un impacto directo y local sobre la calidad del aire, especialmente en zonas urbanas y corredores de transporte. Los óxidos de nitrógeno contribuyen a la formación de ozono a nivel del suelo y de partículas finas, asociadas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Esto implica que, aunque el ferrocarril sigue siendo eficiente desde el punto de vista energético, su impacto sobre la salud pública y el aire que se respira es hoy mayor de lo que suele reconocerse en el debate político y ambiental.

Una parte significativa de la contaminación se concentra en pocas compañías

La mayor parte de las emisiones procede de los grandes ferrocarriles de Clase I, las seis compañías que dominan el transporte de mercancías en Estados Unidos. Entre ellas destaca BNSF Railway, que concentra aproximadamente un tercio de todas las emisiones de NOx del sector, una proporción que va más allá de su tamaño operativo.

Los datos muestran que algunas de estas empresas presentan un consumo de combustible por tonelada transportada peor que el de sus competidores, lo que incrementa su huella contaminante. Factores como el tipo de carga, la velocidad de operación y la planificación de rutas influyen de forma directa en estos resultados.

Flotas envejecidas y normas ambientales poco exigentes

Uno de los factores clave detrás de estas cifras es la edad media de las locomotoras, que en Estados Unidos ronda los 28 años. Muchas de estas máquinas siguen funcionando bajo estándares ambientales mucho menos estrictos que los modelos modernos, debido a que la normativa federal depende del año de fabricación.

A diferencia de otros sectores industriales, no existe una obligación clara de retirar progresivamente las locomotoras más antiguas. Esto ha incentivado a las compañías a retrasar la renovación de sus flotas y a mantener en servicio motores diésel que pueden operar durante cuatro décadas o más.

El resultado es una mejora muy lenta de la calidad del aire en comunidades cercanas a patios ferroviarios y grandes rutas de carga, donde millones de personas están expuestas de forma constante a contaminantes nocivos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué los trenes de carga en EE. UU. emiten más contaminantes que las centrales de carbón?

Porque sus locomotoras diésel emiten grandes cantidades de óxidos de nitrógeno (NOx) y muchas siguen funcionando con motores antiguos que no cumplen estándares modernos.

¿Qué contaminante preocupa más en el sector ferroviario?

Principalmente los NOx, vinculados al smog, al ozono a nivel del suelo y a problemas respiratorios, con un impacto directo en zonas urbanas.

¿Todas las compañías ferroviarias contaminan por igual?

No. Las empresas de Clase I concentran la mayor parte de las emisiones, y BNSF Railway destaca por aportar cerca de un tercio del total.

¿Por qué las locomotoras estadounidenses contaminan tanto?

La flota es muy vieja, con una media de casi 30 años, y la normativa no obliga a retirar modelos antiguos, que pueden operar durante décadas.

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