Medio Ambiente
Publicado:

El calor del océano profundo avanza hacia la Antártida y amenaza sus plataformas de hielo

Un estudio basado en décadas de datos confirma que el calor acumulado en las profundidades del océano se está desplazando hacia la Antártida, con implicaciones directas para el deshielo y el nivel del mar.

3 min lectura
Mar de Bellinghausen en la Antártida desde el buque R/V Falkor en 2025
Mar de Bellinghausen en la Antártida, captado desde el buque de investigación R/V Falkor durante una campaña oceanográfica en 2025. Créditos: Laura Cimoli, Universidad de Cambridge.

Durante años, los modelos climáticos sugerían que el calentamiento global acabaría modificando la circulación oceánica en el sur del planeta. Ahora, por primera vez, las observaciones lo confirman: una masa de agua cálida se ha expandido y se está acercando a la plataforma continental antártica.

El fenómeno está vinculado a la llamada “agua profunda circumpolar”, una masa de agua relativamente cálida que circula a gran profundidad alrededor del continente. Según el análisis liderado por la University of Cambridge, esta masa ha cambiado su comportamiento en los últimos 20 años, desplazándose hacia zonas donde antes predominaban aguas frías.

Este cambio no es menor. Las plataformas de hielo actúan como un freno natural que contiene los glaciares del interior. Si se debilitan, el hielo terrestre puede deslizarse más rápidamente hacia el océano, acelerando el aumento del nivel del mar.

El riesgo está en lo que ocurre bajo la superficie. A diferencia del deshielo visible, esta agua cálida puede infiltrarse por debajo de las plataformas de hielo y fundirlas desde abajo, un proceso más difícil de detectar y potencialmente más desestabilizador.

Sensores oceanográficos desplegados desde un buque en el programa GO-SHIP
Sensores de monitoreo desplegados desde un buque en el programa GO-SHIP para medir la columna de agua en estudios oceánicos a largo plazo. Créditos: Laura Cimoli, Universidad de Cambridge.

Hasta ahora, la falta de datos continuos había impedido confirmar esta tendencia con claridad. Las mediciones oceánicas dependían en gran parte de campañas puntuales con barcos, separadas por años. Para superar esa limitación, los investigadores combinaron estos registros con datos de boyas autónomas del sistema Argo.

Mediante técnicas de análisis avanzado, lograron reconstruir un registro detallado de las últimas cuatro décadas, con información mensual sobre la evolución de la temperatura en el océano Austral. Ese enfoque permitió detectar el avance progresivo del calor en profundidad.

El contexto global refuerza el problema. Más del 90% del exceso de calor generado por el calentamiento global se almacena en los océanos, y una parte significativa termina concentrándose en las aguas que rodean la Antártida.

Además, este proceso está ligado a cambios más amplios en la circulación oceánica global. La formación de aguas frías y densas en regiones polares podría estar disminuyendo, lo que facilita la entrada de aguas más cálidas hacia el continente.

Los investigadores advierten que esto no es solo una proyección futura. Es un cambio que ya está ocurriendo y que puede afectar no solo al hielo antártico, sino también a la forma en que el océano transporta calor, carbono y nutrientes a escala planetaria.

El avance del calor en las profundidades del océano introduce una variable clave en el sistema climático. No es un fenómeno visible a simple vista, pero puede tener consecuencias profundas en el equilibrio del planeta.

Compartir artículo

Continúa informándote