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NASA descubre que los rayos X de púlsar transicional provienen del viento estelar, no del disco

Telescopio IXPE resuelve misterio de 40 años sobre el origen de radiación de alta energía en sistema PSR J1023+0038

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Ilustración artística de las regiones centrales del sistema binario PSR J1023+0038, mostrando el púlsar, el disco de acreción interno y el viento del púlsar
Recreación visual de las regiones centrales de PSR J1023+0038. Créditos: Marco Maria Messa (Universidad de Milán/INAF-OAB), María Cristina Baglio (INAF-OAB).

Un equipo internacional de astrónomos ha resuelto un enigma fundamental sobre el origen de los rayos X en sistemas de púlsares utilizando el revolucionario telescopio IXPE (Explorador de Polarimetría de Rayos X por Imágenes) de la NASA. El descubrimiento desafía décadas de teorías científicas al demostrar que los rayos X provienen del viento del púlsar, no del disco de acreción como se creía anteriormente.

Para entender este hallazgo, imagine un faro cósmico extraordinario. El sistema PSR J1023+0038, ubicado a miles de años luz de distancia, consiste en una estrella de neutrones que gira extremadamente rápido mientras se alimenta de material de su estrella compañera. Esta estrella de neutrones actúa como un púlsar, emitiendo potentes rayos gemelos de luz desde sus polos magnéticos mientras rota, creando el efecto de faro que caracteriza a estos objetos celestes.

Lo que hace especial a este sistema es su naturaleza transitoria. "Los púlsares transicionales de milisegundos son laboratorios cósmicos que nos ayudan a comprender cómo evolucionan las estrellas de neutrones en sistemas binarios", explica Maria Cristina Baglio del Observatorio Brera del Instituto Nacional Italiano de Astrofísica, autora principal del estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters.

El misterio central que intrigaba a los científicos era determinar exactamente dónde se originaban los intensos rayos X observados en este sistema. Durante décadas, los modelos teóricos sugerían que esta radiación de alta energía provenía del disco de acreción, la estructura en forma de remolino de material caliente que rodea la estrella de neutrones mientras se alimenta de su compañera estelar.

Para resolver esta incógnita, los investigadores necesitaban una herramienta única: la capacidad de medir la polarización de los rayos X. La polarización nos indica la orientación de las ondas de luz, proporcionando pistas cruciales sobre su origen. IXPE, lanzado en diciembre de 2021, es el único telescopio espacial capaz de realizar estas mediciones precisas de polarización en rayos X.

Los astrónomos combinaron las observaciones de polarización en rayos X de IXPE con mediciones de polarización óptica del Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral en Chile. El resultado fue revelador: encontraron el mismo ángulo de polarización en ambas longitudes de onda. "Ese hallazgo es una evidencia convincente de que un único mecanismo físico coherente sustenta la luz que observamos", señala Francesco Coti Zelati del Instituto de Ciencias del Espacio en Barcelona.

Esta concordancia en los ángulos de polarización apunta directamente al viento del púlsar como la fuente de los rayos X. El viento del púlsar es una mezcla turbulenta y energética de gases, ondas de choque, campos magnéticos intensos y partículas aceleradas a velocidades cercanas a la de la luz. Cuando este viento colisiona con el disco de acreción, genera la radiación de rayos X que observamos.

Este descubrimiento representa un cambio paradigmático en nuestra comprensión de estos sistemas extremos. "IXPE ha observado numerosos púlsares aislados y ha descubierto que el viento púlsar impulsa los rayos X", explica Philip Kaaret, investigador principal de IXPE en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA. "Estas nuevas observaciones muestran que el viento púlsar impulsa la mayor parte de la energía emitida por el sistema".

Las implicaciones de este hallazgo se extienden mucho más allá de un solo sistema púlsar. Los científicos ahora deben revisar los modelos teóricos que describen cómo los púlsares generan radiación y cómo interactúan con la materia circundante. Este conocimiento resulta fundamental para comprender la física de aceleración de partículas en condiciones extremas, procesos que operan en algunos de los entornos más energéticos del universo.

El estudio de púlsares transicionales como PSR J1023+0038 ofrece una ventana única para observar estos procesos físicos extremos en acción. A medida que IXPE continúa sus observaciones de otros púlsares y nebulosas de viento púlsar, los astrónomos esperan refinar aún más su comprensión de estos extraordinarios laboratorios cósmicos que nos ayudan a desentrañar los misterios más profundos del universo de alta energía.

Preguntas frecuentes

¿Qué hace especial al púlsar PSR J1023+0038?

Es un púlsar transicional que alterna entre alimentarse de su estrella compañera y emitir pulsaciones detectables, lo que permite estudiar ambos estados y comprender mejor la evolución estelar.

¿Cómo determinaron que los rayos X provienen del viento púlsar?

Midiendo la polarización de rayos X con IXPE y comparándola con polarización óptica. Al encontrar el mismo ángulo en ambas, confirmaron que un solo mecanismo físico las produce.

¿Por qué es importante este descubrimiento para la astronomía?

Desafía teorías de 40 años sobre emisiones de púlsares y obliga a revisar modelos sobre cómo estos objetos generan radiación y aceleran partículas en condiciones extremas.

¿Qué es el viento púlsar y cómo genera rayos X?

Es una mezcla turbulenta de gases, campos magnéticos y partículas aceleradas casi a la velocidad de la luz que, al colisionar con el disco de acreción, produce la radiación de rayos X observada.

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