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La NASA prepara a sus astronautas para una posible evacuación por una fuga en la Estación Espacial

Los astronautas de la Estación Espacial Internacional permanecen en alerta preventiva tras detectarse nuevas fugas en el módulo ruso Zvezdá.

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Estación espacial orbitando la Tierra vista desde el espacio

La NASA pidió a sus astronautas en la Estación Espacial Internacional adoptar una postura de seguridad ante una nueva fuga de gas detectada en el segmento ruso del laboratorio orbital. La medida no implica una evacuación inmediata, pero sí deja a la tripulación preparada para abandonar la estación si la situación empeora.

Según informó Bethany Stevens, vocera de la agencia espacial estadounidense, el personal de la NASA permanece resguardado y a la espera de instrucciones dentro de la nave de descenso. La decisión se tomó mientras Roscosmos trabaja en reparaciones extensas tras detectar nuevas grietas y fugas en el módulo de servicio Zvezdá.

La agencia rusa aseguró que la fuga no representa una amenaza inmediata para la tripulación. De acuerdo con la información difundida por Interfax, sus equipos ya sellaron una de las fugas y preparan el cierre de una segunda. Aun así, la NASA optó por elevar la precaución mientras se analiza el estado real del compartimiento afectado.

El episodio es delicado porque en la Estación Espacial Internacional cualquier pérdida de presión obliga a actuar con rapidez. La tripulación cuenta con naves acopladas para regresar a la Tierra si fuera necesario, pero una evacuación siempre es el último recurso y solo se contempla cuando la seguridad ya no puede garantizarse a bordo.

El problema no aparece de la nada. Zvezdá es uno de los módulos más antiguos de la Estación Espacial Internacional y lleva 26 años en servicio. Fue el primer espacio habitable permanente de la estación y contiene sistemas clave de soporte vital, además de zonas de descanso, cocina, baño y puertos de acoplamiento para naves rusas.

Desde 2019, este módulo muestra señales claras de envejecimiento, con fugas de aire y caídas de presión cada vez más recurrentes. Muchos de esos fallos se han localizado en el túnel PrK, una zona de paso que conecta con otros módulos de acoplamiento y que Roscosmos ha reparado en varias ocasiones, aunque de forma temporal.

La situación vuelve a poner sobre la mesa el desgaste estructural de la Estación Espacial Internacional. El laboratorio orbital sigue siendo una de las mayores obras de cooperación espacial, pero varios de sus componentes acumulan décadas de uso continuo en un entorno extremo, sometidos a cambios térmicos, radiación y estrés material.

También llega en un momento sensible para el futuro de la estación. La EEI se acerca al tramo final de su vida operativa, y cada nueva avería recuerda que mantener una estructura de este tamaño en órbita exige reparaciones constantes, coordinación internacional y decisiones cada vez más complejas sobre cuánto tiempo puede seguir funcionando con seguridad.

Por ahora, el mensaje oficial es de cautela. La tripulación no está en peligro inmediato, pero la NASA y Roscosmos mantienen abierta la posibilidad de una evacuación si las reparaciones no estabilizan la fuga. En una estación orbital, incluso una pérdida de gas controlada obliga a actuar con rapidez, porque no hay mucho margen para improvisar cuando el problema ocurre a cientos de kilómetros sobre la Tierra.

Temas: NASA

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