Perplexity Computer no se presenta como un chatbot mejorado, sino como una arquitectura que combina distintos modelos bajo un mismo sistema de control. En lugar de limitarse a responder preguntas o ejecutar una acción puntual, divide objetivos amplios en subtareas, crea agentes internos para resolverlas y coordina el proceso completo hasta generar un resultado final.
La pieza central de esa arquitectura es Claude Opus 4.6, que actúa como motor de razonamiento. Desde ahí se enrutan dinámicamente las subtareas hacia modelos especializados según el tipo de trabajo: investigación profunda, generación de imágenes o video, búsquedas amplias o tareas rápidas. Esta orquestación multimodelo parte de una premisa clara: los modelos actuales no son intercambiables, sino complementarios.
Coordinar 19 modelos distintos implica que la herramienta funciona como un sistema operativo que decide qué recurso utilizar en cada momento. En la práctica, eso permite encadenar navegación web, llamadas a API, generación de archivos y análisis de datos dentro de un mismo flujo. El usuario define el objetivo; el sistema descompone, ejecuta y supervisa el proceso en segundo plano.
La ejecución se realiza en entornos seguros en la nube, con aislamiento tipo sandbox. Este diseño busca reducir fallos y evitar que errores en una subtarea comprometan el conjunto. La compañía sostiene que esta aproximación mejora la estabilidad frente a marcos anteriores como OpenClaw, un proyecto de código abierto que ya permitía acciones autónomas en navegador pero que, según se reporta, sufría bloqueos frecuentes en flujos complejos.
Perplexity afirma que Computer alcanza tasas de finalización superiores al 80% en tareas de múltiples pasos, como planificación de viajes con reservas, análisis de competencia o procesamiento de informes financieros. Ese porcentaje, basado en demostraciones internas, no equivale a garantía universal, pero sugiere un avance en fiabilidad frente a agentes que se pierden en bucles o ventanas emergentes.
La herramienta ya está disponible para suscriptores del plan Max, con un precio significativamente superior a los planes gratuitos o Pro básicos. El acceso completo se sitúa en el segmento premium, lo que indica un posicionamiento orientado a flujos de trabajo de alto volumen y valor económico. En el ámbito empresarial, el acceso requiere versiones Max específicas por usuario, lo que refuerza la segmentación del mercado.
La dimensión económica es parte del diseño. Al concentrarse en usuarios dispuestos a pagar por automatización intensiva, Perplexity apuesta por casos donde la recuperación de tiempo compense el coste de suscripción. La promesa no es entretenimiento conversacional, sino reducción de trabajo repetitivo en tareas profesionales.
Al mismo tiempo, la compañía mantiene el código abierto y permite a desarrolladores extender o modificar el sistema. Esa apertura introduce una tensión entre control centralizado del enrutamiento de modelos y libertad para personalizar integraciones. Si prospera, puede estimular mejoras comunitarias; si no, quedará como una opción técnica limitada a entornos especializados.
La evolución que representa Perplexity Computer no radica en añadir más respuestas inteligentes, sino en trasladar la IA desde la conversación hacia la ejecución prolongada de procesos coordinados. El paso de asistente a sistema que planifica y opera durante horas redefine el alcance práctico de estos modelos y plantea un dilema: cuánto del trabajo estructurado puede automatizarse sin que la gobernanza y la adaptación laboral queden rezagadas frente a la velocidad técnica.