SpaceX prepara un nuevo intento de lanzamiento para Starship Flight 12, el primer vuelo de prueba de la versión 3 del sistema Starship y Super Heavy. La ventana está prevista para el 21 de mayo desde Starbase, en el sur de Texas, con apertura a las 23:30 UTC y una duración aproximada de 90 minutos.
La prueba no es una más dentro del calendario de SpaceX. Será el debut de una configuración rediseñada del megacohete, con cambios en la nave, en el propulsor Super Heavy, nuevos motores Raptor 3 y el uso de una segunda plataforma de lanzamiento. La compañía presenta Starship V3 como una versión más grande y capaz, pensada para acercar el sistema a objetivos que todavía están lejos, como el reabastecimiento en órbita y las misiones tripuladas a la Luna y Marte.
El vuelo había sido aplazado en días previos por razones operativas y de seguridad. Antes de fijar la nueva ventana, SpaceX completó ensayos de carga de propelente, una de las pruebas necesarias para verificar que el vehículo y la infraestructura de lanzamiento están listos para el intento.
Un vuelo de prueba para un cohete rediseñado
La misión usará por primera vez la configuración V3 tanto en la etapa superior Starship como en el propulsor Super Heavy. Según la información publicada, el sistema mide 124,4 metros de altura y tendría capacidad para colocar hasta 100.000 kilogramos en órbita baja.
El plan de vuelo prevé que Super Heavy complete el despegue, la separación de etapas y un amerizaje controlado en el Golfo de México. En este primer ensayo de la versión rediseñada no se intentará capturar el propulsor de regreso en la plataforma, una decisión prudente para una prueba inicial de una arquitectura modificada.
La nave Starship, por su parte, deberá desplegar 22 satélites de prueba de Starlink y realizar el reencendido de un motor Raptor en el vacío del espacio. Ese punto es importante porque SpaceX necesita demostrar no solo que Starship puede despegar, sino que puede ejecutar maniobras clave para futuras operaciones orbitales.
Por qué la NASA mira este lanzamiento
El interés de la NASA va más allá del espectáculo del lanzamiento. La agencia necesita una versión avanzada de Starship para su sistema de aterrizaje humano en la Luna. En el plan de Artemis, el cohete SLS y la cápsula Orión llevan a los astronautas hasta la órbita lunar, pero Starship será el vehículo encargado de bajarlos a la superficie y devolverlos a la órbita en las primeras misiones tripuladas.
Ahí está la presión real. SpaceX todavía debe demostrar capacidades que serán esenciales para Artemis, incluido el vuelo orbital completo, el reencendido fiable en el espacio, la transferencia de propelente y el funcionamiento de una versión lunar modificada. El debut de Starship V3 no resuelve todo eso, pero sí forma parte del camino técnico que la NASA necesita ver avanzar.
El lanzamiento llega en un momento delicado para el calendario lunar. Artemis depende de varias piezas que deben encajar a tiempo, y Starship es una de las más complejas. Si la nueva versión progresa, SpaceX gana margen para seguir probando. Si aparecen fallos importantes, la presión sobre el programa lunar volverá a crecer.
Por ahora, Flight 12 será una prueba de ingeniería. El objetivo no es presentar un cohete terminado, sino comprobar si esta nueva generación puede despegar, separarse, operar en el espacio y aportar datos suficientes para el siguiente salto. En un programa tan ambicioso como Starship, cada vuelo cuenta menos por la perfección del resultado y más por lo que permite corregir antes de la próxima misión.