SpaceX apunta a cerrar la etapa Block 2 con un lanzamiento clave desde Starbase, en el sur de Texas. La compañía planea abrir la ventana de despegue a las 18:15 CT en lo que será la undécima prueba integrada del sistema Starship Super Heavy, la más avanzada hasta ahora para esta configuración.
La misión pondrá el foco en la reutilización del propulsor Super Heavy y en maniobras de control durante el descenso sobre el Golfo de México. En paralelo, la nave realizará pruebas en órbita baja, incluido un reencendido de motores y un amerizaje controlado en el Índico, pasos pensados para validar perfiles de reentrada y recuperación.
SpaceX llega a este vuelo tras introducir mejoras en el escudo térmico, un área que la propia empresa considera el mayor desafío de la arquitectura. La nueva técnica de instalación y anclaje de baldosas busca reducir pérdidas y decoloraciones observadas en reentradas previas y recoger datos para la siguiente iteración.
El cierre del Block 2 es también un trámite necesario para acelerar el desarrollo del Block 3, que promete más margen de rendimiento y operaciones de reabastecimiento en órbita. Esas capacidades son críticas para los planes lunares de la NASA y para las ambiciones de misiones de carga a Marte en los próximos años.
En esta prueba, SpaceX evaluará la respuesta del sistema a perfiles de vuelo más exigentes, con especial atención a la estructura térmica de la nave y a la estabilidad durante las fases de separación, reencendido y descenso. El objetivo es convertir cada fase en un banco de datos para la transición tecnológica inmediata.
La compañía transmitirá el lanzamiento en directo minutos antes de la cuenta atrás. Si los resultados confirman las expectativas, el Block 3 heredará lecciones de diseño y operaciones que deberían traducirse en vuelos más confiables, reutilización más ágil y una hoja de ruta más clara para las metas lunares y marcianas.