Ciencia
Publicado: Actualizado:

Tyrannosaurus rex - Hábitat, características y extinción

El Tyrannosaurus Rex, el "rey de los dinosaurios", fascina desde hace más de un siglo. Repasamos su anatomía, qué comía, dónde vivió, cómo se extinguió y los últimos descubrimientos.

5 min lectura
Reconstrucción artística del Tyrannosaurus Rex

El T-Rex era, sencillamente, un coloso. Los ejemplares adultos más grandes superaban los 12 metros de longitud y podían pesar entre 8 y 9 toneladas, lo que lo sitúa entre los mayores depredadores terrestres que han existido jamás. Caminaba sobre dos potentes patas traseras y equilibraba su enorme cuerpo con una cola larga y musculosa.

Pero su verdadera arma no era el tamaño, sino la cabeza. Su cráneo medía más de metro y medio y alojaba una de las mordidas más potentes jamás documentadas en el reino animal: una fuerza capaz de triturar huesos por completo. Dientes del tamaño de plátanos, una musculatura mandibular descomunal y un olfato extraordinario completaban el retrato del superdepredador definitivo.

¿Dónde y cuándo vivió el T-Rex?

Los fósiles de Tyrannosaurus Rex se han encontrado casi exclusivamente en el oeste de América del Norte, en una franja que iría desde la actual Montana hasta zonas de México. Vivió durante el Cretácico tardío, hace entre 83 y 66 millones de años, justo en el tramo final de la era de los dinosaurios.

Los distintos yacimientos sugieren que no era un animal atado a un único paisaje: se desenvolvía en riberas de ríos, bosques densos y llanuras semiáridas. Esa flexibilidad ecológica fue, muy probablemente, una de las claves de su éxito como rey indiscutible de su ecosistema.

¿Qué comía el Tyrannosaurus Rex?

El T-Rex era un carnívoro estricto, y de los grandes. Cazaba herbívoros enormes como el Triceratops o el Edmontosaurus, y las marcas de sus dientes halladas en huesos fosilizados de estas especies lo confirman sin lugar a dudas.

Durante años se debatió acaloradamente si era un cazador activo o un simple carroñero. Hoy la mayoría de paleontólogos coincide en que era ambas cosas: cazaba cuando tenía la ocasión y aprovechaba la carroña cuando se la encontraba, exactamente igual que hacen casi todos los grandes depredadores actuales.

Eso sí, conviene desmentir un mito: el T-Rex no era omnívoro ni comía plantas. Su anatomía y su dentadura estaban diseñadas al cien por cien para la carne.

¿Cazaba solo o en manada?

Esta es una de las grandes preguntas todavía abiertas de la paleontología. El hallazgo de varios esqueletos de Tyrannosaurus Rex en un mismo yacimiento ha llevado a algunos investigadores a plantear que pudo tener cierto comportamiento social, cazando en grupos o manadas familiares, algo parecido a lo que hacen los lobos actuales.

Otros expertos son más escépticos y creen que esas agrupaciones de fósiles pueden explicarse por otras causas, como animales que murieron por separado y cuyos restos se acumularon en el mismo lugar. De lo que sí hay buenas pistas es de su técnica de caza: un olfato finísimo para rastrear presas a distancia y ataques por emboscada que terminaban con esa mordida demoledora. El debate sigue vivo y cada nuevo hallazgo añade leña al fuego.

El misterio de los brazos cortos del T-Rex

Si hay algo que define al Tyrannosaurus Rex en el imaginario popular, además de su mordida, son sus ridículos bracitos. Medían apenas unos 90 centímetros, menos de un tercio de la longitud de sus patas, en un cuerpo que pasaba de los 12 metros. Durante más de un siglo, los paleontólogos se preguntaron para qué servían: ¿sujetar presas?, ¿levantarse del suelo?, ¿cortejar a una pareja?

Un estudio reciente, publicado en 2026 por investigadores del University College London y la Universidad de Cambridge, ofrece la explicación más sólida hasta la fecha: los brazos no encogieron por azar, sino como contrapartida del desarrollo de un cráneo y una mordida cada vez más poderosos. En otras palabras, la evolución apostó por la cabeza como arma principal y dejó los brazos en segundo plano.

Lo más curioso es que este mismo patrón apareció de forma independiente en al menos cinco grupos distintos de dinosaurios carnívoros, una muestra de evolución convergente.

¿Por qué se extinguió el T-Rex?

La causa más aceptada es de sobra conocida: el impacto de un asteroide en Chicxulub, en la actual península de Yucatán, hace unos 66 millones de años. Aquel cataclismo desencadenó la extinción masiva que borró del mapa a los dinosaurios no avianos, el Tyrannosaurus Rex incluido.

Ahora bien, los estudios más recientes matizan la historia. Antes incluso del impacto, los ecosistemas ya arrastraban un fuerte estrés provocado por cambios climáticos y una intensa actividad volcánica. El asteroide habría sido el golpe de gracia sobre un mundo que ya tambaleaba. Ni siquiera un depredador tan formidable como el T-Rex pudo sobrevivir a semejante combinación de catástrofes.

Temas: Fósiles

Compartir artículo

Continúa informándote