Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington y del Museo Burke ha descrito una nueva especie de reptil antiguo que ofrece una visión poco habitual sobre la evolución de los arcosaurios, el gran grupo de reptiles que incluye a los cocodrilos modernos, los dinosaurios y las aves. El trabajo fue publicado en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology y se basa en el análisis detallado de fósiles hallados en Estados Unidos.
La especie descubierta, llamada Sonselasuchus cedrus, vivió durante el Triásico tardío, hace aproximadamente entre 225 y 201 millones de años. En aquel periodo los ecosistemas terrestres estaban dominados por numerosos reptiles primitivos que experimentaban con diferentes formas corporales y estrategias de locomoción. Este contexto evolutivo es clave para comprender cómo surgieron rasgos que más tarde serían comunes en dinosaurios y otros arcosaurios.
Los fósiles indican que este animal tenía alrededor de 63 centímetros de longitud, aproximadamente el tamaño de un caniche. Los restos también revelan varias características anatómicas llamativas, entre ellas un pico sin dientes, órbitas oculares grandes y huesos huecos. Estas características recuerdan a ciertos dinosaurios corredores conocidos como ornitomímidos, aunque los investigadores subrayan que no se trata de un parentesco directo.
La similitud con esos dinosaurios se interpreta como un ejemplo de evolución convergente. Este fenómeno ocurre cuando especies que no están estrechamente relacionadas desarrollan rasgos similares al adaptarse a ambientes comparables o a funciones ecológicas parecidas. En este caso, reptiles de la línea evolutiva de los cocodrilos habrían desarrollado características corporales similares a las de dinosaurios que ocupaban nichos ecológicos equivalentes.
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la hipótesis sobre la forma de desplazarse del animal. A partir del análisis de las proporciones de los huesos de las extremidades, los investigadores proponen que los individuos jóvenes probablemente caminaban sobre cuatro patas. Sus extremidades delanteras y traseras tendrían proporciones más equilibradas durante las primeras etapas de vida.
A medida que el animal crecía, las patas traseras habrían aumentado de longitud y robustez. Según la interpretación de los investigadores, ese crecimiento diferencial pudo permitir que los adultos adoptaran una postura bípeda, desplazándose sobre dos patas durante parte de su vida. Este patrón de cambio en la locomoción resulta inusual dentro de la línea evolutiva relacionada con los cocodrilos.
Sonselasuchus pertenece al grupo de los shuvosaurios, reptiles arcosaurios emparentados con la línea evolutiva de los cocodrilos. Este grupo es conocido por presentar combinaciones anatómicas poco comunes que durante mucho tiempo confundieron a los paleontólogos, precisamente porque algunos de sus rasgos recuerdan a los dinosaurios.
Los fósiles fueron descubiertos en el Parque Nacional del Bosque Petrificado, en Arizona, uno de los yacimientos del Triásico más importantes de América del Norte. Desde el inicio de las excavaciones en 2014, los investigadores han recuperado más de 3.000 fósiles en el lugar, incluidos unos 950 restos atribuidos a Sonselasuchus. Este conjunto permite reconstruir con mayor detalle la diversidad de reptiles que habitaban esos ecosistemas antiguos.
Descubrimientos como este ayudan a entender que la evolución de los arcosaurios durante el Triásico fue mucho más diversa y experimental de lo que se pensaba. Diferentes linajes de reptiles probaron combinaciones variadas de anatomía y locomoción, un proceso evolutivo complejo que acabaría dando lugar a algunos de los vertebrados más influyentes en la historia de la vida en la Tierra.