Un tribunal federal en Estados Unidos determinó que Google deberá compartir datos de búsqueda con sus competidores para abrir el mercado de la publicidad en línea. Sin embargo, el fallo descartó medidas más drásticas como la venta forzada de su navegador Chrome o del sistema operativo Android, lo que evita un desmantelamiento parcial de la compañía.
El juez Amit Mehta resolvió parcialmente a favor de Google tras una batalla legal de cinco años. La decisión fue recibida como un alivio por los inversionistas: las acciones de Alphabet subieron casi un 7% después de conocerse el fallo, al despejarse el temor de que la empresa perdiera piezas clave de su negocio.
La sentencia establece que el intercambio de datos fortalecerá a rivales en la publicidad digital, aunque Google adelantó que presentará una apelación. El propio Sundar Pichai, CEO de la empresa, había advertido que estas medidas podrían permitir a competidores replicar su tecnología a través de ingeniería inversa.
La decisión también tuvo implicaciones para Apple y otros fabricantes, que podrán seguir recibiendo pagos de Google por incluir su buscador como predeterminado. Según estimaciones de Morgan Stanley, Google paga a Apple cerca de 20 mil millones de dólares anuales por este acuerdo.
Aunque Google evitó un escenario de fragmentación forzada, aún enfrenta procesos paralelos en Estados Unidos por su dominio en el mercado de la publicidad digital y en su tienda de aplicaciones. El fallo refleja la ofensiva regulatoria contra las grandes tecnológicas que se ha intensificado en los últimos años.