Arabia Saudita lleva años diciendo que no quiere vivir solo del petróleo. Ahora apuesta todo a una idea que suena tan ambiciosa como arriesgada: NEOM. Una ciudad futurista que planean construir desde cero, frente al mar Rojo, y que según los planos cruzará los límites con Egipto y Jordania. Costará cerca de medio billón de dólares y, si llega a completarse, cambiaría la historia del reino.
El príncipe heredero Mohammed bin Salman la presenta como el eje de su proyecto “Visión 2030”, un plan para abrir la economía y depender menos del crudo. NEOM funcionará con su propio sistema legal y un modelo de gobierno casi independiente, algo totalmente nuevo en la región y que genera tanta curiosidad como dudas.
En total ocupará unos 26.000 kilómetros cuadrados de desierto. Allí se mezclará tecnología, energía limpia y turismo de lujo. El gobierno dice que su posición, justo entre Asia, África y Europa, puede convertirla en un punto de conexión global para empresas e innovación.
El dinero inicial lo pondrá el Fondo de Inversión Pública saudí, aunque el plan es atraer capital extranjero para construir una ciudad que funcione solo con energía solar y eólica. Nada de petróleo, al menos en el papel. Un sueño verde levantado sobre arena.
NEOM, promesas enormes y obstáculos reales
Sobre el papel, NEOM será una ciudad casi automática. Los autos se moverán solos, los drones repartirán mercancías y la inteligencia artificial controlará el tráfico, la basura y hasta la iluminación. Un lugar pensado para probar cómo vivirían las personas dentro de unas décadas.
Pero construir eso en medio del desierto no es tan simple. Falta agua, el calor es extremo y los vientos del mar Rojo complican las obras. Las distancias también son un problema. El propio diseño ya tuvo que modificarse varias veces para adaptarse a la realidad del terreno.
Además, grupos ambientales y comunidades locales critican el impacto que el proyecto podría tener sobre los ecosistemas y las tribus beduinas de la zona. Aun así, el gobierno mantiene la fecha de 2025 para inaugurar la primera fase, aunque pocos creen que sea posible.
Si algún día NEOM se concreta, será el mayor experimento urbano del siglo XXI. Un intento de mostrar al mundo una Arabia Saudita distinta, más tecnológica y moderna. Pero por ahora sigue siendo eso, una promesa enorme escrita en medio del desierto.