El Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) de Brasil estima que la demanda de energía aumentará un 0,9 % en noviembre respecto al mismo mes del año pasado, alcanzando los 81.984 megavatios medios. Este incremento moderado refleja la estabilidad del consumo en un contexto de crecimiento económico lento y temperaturas más cálidas en algunas regiones.
El organismo también proyecta un escenario climático menos favorable para la generación hidroeléctrica. Según su boletín más reciente, las lluvias estarán por debajo del promedio histórico en casi todo el país, con excepción del sur, donde podrían alcanzar el 105 % de la media. En el resto del territorio, el aporte de agua a los embalses será limitado, con registros del 71 % en el Sudeste/Centro-Oeste, 40 % en el Nordeste y 64 % en el Norte.
Los principales reservorios de hidroelectricidad, ubicados en el eje Sudeste/Centro-Oeste, podrían cerrar noviembre con un nivel medio del 43,1 % de su capacidad total, ligeramente inferior al registrado a finales de octubre. Esta disminución preocupa a los operadores del sistema, ya que el nivel de los embalses es clave para garantizar la seguridad del suministro durante el período seco.
Aunque el país mantiene un margen de reserva suficiente para cubrir la demanda, las previsiones meteorológicas refuerzan la necesidad de diversificar la matriz energética. La menor disponibilidad de agua limita la generación hidroeléctrica y obliga a depender más de fuentes térmicas y renovables, en un momento en que Brasil busca equilibrar eficiencia, sostenibilidad y costos en su sistema eléctrico.