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EEUU acelera su plan nuclear en el espacio y apunta a llevar 40 kW a la Luna antes de 2030

Estados Unidos impulsa reactores nucleares en el espacio con un plan que busca garantizar energía continua en la Luna y avanzar hacia bases estables fuera de la Tierra.

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Prototipo de reactor nuclear en la Luna
Prototipo de reactor nuclear lunar diseñado por Lockheed Martin para misiones energéticas en superficie. Créditos: Lockheed Martin.

La Casa Blanca ha reactivado un proyecto que llevaba años en segundo plano, el uso de reactores nucleares de fisión para generar electricidad fuera del planeta. Un memorando oficial encarga a la NASA, al Departamento de Energía y al Departamento de Defensa preparar despliegues en órbita a partir de 2028 y en la superficie lunar hacia 2030.

El documento, denominado NSTM-3, fija plazos concretos y reparte responsabilidades. La NASA debe iniciar en 30 días un programa para un reactor espacial de potencia media, mientras el Departamento de Energía tiene 60 días para evaluar si la industria puede producir hasta cuatro reactores en cinco años.

Además, la Casa Blanca solicita en 90 días una hoja de ruta con los principales obstáculos técnicos, regulatorios y de financiación. El plan también contempla que el ámbito militar impulse su propio reactor en el espacio con horizonte 2031, siempre que exista respaldo presupuestario suficiente.

El problema que intenta resolver este plan es básico pero crítico. En la Luna, la noche puede durar hasta 14,5 días terrestres, lo que deja a la energía solar sin capacidad de garantizar suministro continuo si se quiere mantener operativa una base sin interrupciones.

Esto pesa especialmente en el polo sur lunar y en zonas permanentemente sombreadas, donde se concentra parte del interés por el hielo de agua. Sin electricidad estable, sistemas esenciales como calefacción, comunicaciones o instrumentación científica no pueden mantenerse activos de forma constante.

El plan fija un mínimo de 20 kilovatios eléctricos para los reactores, con capacidad de operar durante varios años tanto en órbita como en la superficie lunar. También se plantea que al menos uno de los diseños pueda ampliarse hasta 100 kilovatios para futuras infraestructuras más complejas.

En paralelo, la NASA ya trabaja con su programa de Fission Surface Power, que apunta a unos 40 kilovatios como referencia para sostener un conjunto básico de sistemas. Esa potencia cubriría funciones esenciales como soporte vital, control térmico, comunicaciones y operaciones científicas en entornos aislados.

El proyecto no parte desde cero, pero el salto es significativo. Estados Unidos solo ha operado un reactor en órbita en 1965 con una potencia mucho menor, por lo que ahora se enfrenta a retos técnicos, regulatorios y de seguridad mucho más exigentes en un entorno completamente distinto.

Fuentes

1
La Casa Blanca

www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2026/04/NSTM-3-2026_04_14-corrected.pdf

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