China ha concentrado más de un centenar de buques de guerra y unidades de la Guardia Costera en distintas zonas del este de Asia, en lo que fuentes regionales describen como la mayor demostración de fuerza marítima registrada hasta ahora. Documentos de inteligencia revisados por Reuters confirman que, a principios de esta semana, llegaron a operar simultáneamente más de 100 embarcaciones en aguas que van desde el sur del Mar Amarillo hasta el Mar de China Oriental, el Pacífico occidental y áreas del disputado Mar de China Meridional.
El despliegue ocurre en plena temporada alta de maniobras anuales, aunque China no ha anunciado ejercicios formales de gran escala. Aun así, el volumen de actividad supera ampliamente los niveles habituales y es mayor al registrado el pasado diciembre, cuando Taiwán elevó su nivel de alerta ante una movilización similar.
Según las fuentes consultadas, el punto de inflexión se produjo tras el 14 de noviembre, cuando Pekín convocó al embajador de Japón para protestar por una advertencia del primer ministro japonés, Sanae Takaichi. Tokio afirmó que un hipotético ataque chino a Taiwán podría llevar a una respuesta militar japonesa, lo que abrió una crisis diplomática entre ambos países. Paralelamente, China ha expresado su malestar por el reciente anuncio del presidente taiwanés Lai Ching-te de invertir 40.000 millones de dólares adicionales en defensa.
La información recopilada por los servicios de inteligencia de un país de la región —a cuya identidad tuvo acceso Reuters bajo la condición de no revelarla— confirma la magnitud del operativo. Aunque el número de buques se redujo a más de 90 en las últimas horas, el récord de la semana supera cualquier registro previo.
Las fuentes señalan que parte de los buques ha realizado simulacros de ataque contra embarcaciones extranjeras y ejercicios de bloqueo destinados a dificultar la llegada de refuerzos en caso de conflicto. También se detectaron cuatro formaciones navales chinas operando de manera simultánea en el Pacífico occidental.
A pesar del aumento de actividad, la presencia cerca de Taiwán no ha crecido de manera notable. El último ejercicio confirmado alrededor de la isla se produjo en abril bajo el nombre “Strit Thunder-2025”, aunque Pekín no lo reconoció oficialmente.
Desde Taipéi, la jefa de la Oficina de Seguridad Nacional, Tsai Ming-yen, afirmó que esta es la época del año con más movimientos militares chinos y que la isla monitoriza en tiempo real cualquier cambio. El gobierno taiwanés sostiene que no hay indicios de un ejercicio específico dirigido a la isla por el momento.
Japón, por su parte, no ha detectado un incremento “fuerte” desde mediados de noviembre, aunque reconoce que el ejército chino busca aumentar su capacidad para operar a mayor distancia reforzando su poder naval. Otros gobiernos de la región siguen el despliegue con atención, sin considerar por ahora que exista un riesgo inminente.
Para analistas y funcionarios, la maniobra tiene un claro mensaje estratégico. Pekín demuestra que es capaz de proyectar fuerza en múltiples frentes mientras pone a prueba la reacción de sus vecinos y recuerda que la cuestión de Taiwán sigue siendo un tema central de su política exterior. Aunque no se trata de una crisis abierta, el movimiento subraya la delicada situación en una de las regiones más tensas del mundo.
Fuente: Reuters