Mundo
Publicado: Actualizado:

Cómo afecta la migración a la economía y la sociedad del país que la recibe

La migración transforma las sociedades que reciben población extranjera. Sus efectos en la economía y en la vida social son reales y complejos, mucho más de lo que suelen reflejar los debates simplificados.

7 min lectura
Rescate de migrantes en una embarcación con chalecos salvavidas en el mar

Los estudios económicos de organismos como la OCDE, el Banco Mundial o la CEPAL coinciden en que la migración suele tener efectos positivos en las economías receptoras cuando se analiza en conjunto.

Pero ese balance global no significa que no existan tensiones o costes en determinados sectores. La migración tiene efectos distintos según el mercado laboral, el barrio o las condiciones económicas del país, y por eso el debate rara vez es tan simple como se presenta.

Lo que aportan los migrantes a la economía

Los trabajadores migrantes ocupan nichos laborales que la población local no cubre. Sectores como la agricultura, la construcción, la limpieza y el cuidado de personas mayores dependen de mano de obra extranjera en proporciones que harían inviable su funcionamiento sin ella.

También contribuyen fiscalmente. Pagan impuestos, consumen bienes y servicios locales y durante sus primeros años en el país de acogida suelen aportar más al sistema de lo que reciben, porque son jóvenes y económicamente activos. Según el informe Perspectivas de la migración internacional 2025 de la OCDE, las tasas de empleo entre los migrantes están en niveles récord.

En países con poblaciones envejecidas, la migración es además una cuestión demográfica urgente. Sin personas en edad de trabajar que lleguen de fuera, sistemas como las pensiones o la sanidad pública se vuelven insostenibles a medio plazo.

Los costes económicos que también existen

Pero el balance no es solo positivo, y negarlo es parte del problema. Los trabajadores locales menos cualificados son quienes más compiten directamente con los recién llegados por los mismos empleos y en las mismas condiciones.

Según la propia OCDE, durante el primer año en el mercado laboral del país de acogida, los inmigrantes ganan en promedio un 34% menos que los trabajadores nativos del mismo grupo de edad y sexo. Esa brecha se reduce con el tiempo pero no desaparece del todo, y mientras tanto presiona los salarios del segmento más bajo.

La inmigración irregular tiene un coste fiscal que no se puede ignorar. Cuando los migrantes no acceden al mercado laboral formal, no cotizan ni pagan impuestos directos, pero sí utilizan servicios públicos como sanidad, educación y prestaciones de emergencia.

La economía sumergida es otro efecto documentado. La irregularidad administrativa empuja a muchos migrantes a aceptar condiciones que ningún trabajador con derechos aceptaría, lo que perjudica a los propios inmigrantes y distorsiona la competencia para las empresas que sí cumplen la ley.

El impacto sobre la vivienda también existe. En mercados inmobiliarios ya tensionados, el aumento de demanda generado por la llegada de nueva población contribuye al encarecimiento del alquiler en los segmentos más bajos, donde compiten directamente trabajadores locales con ingresos modestos e inmigrantes recién llegados. No es la única causa del problema, pero se suma a las demás.

Son precisamente las personas que conviven con estos efectos negativos en su barrio, en su empleo y en sus servicios públicos las que luego se sienten ignoradas cuando el discurso oficial solo habla de las ventajas de la migración.

Cuando la integración falla

Hay una parte del debate que muchos prefieren evitar por miedo a sonar xenófobo: la integración no siempre funciona. Y cuando falla, los problemas que genera son visibles, concretos y afectan tanto a las comunidades locales como a los propios migrantes.

Sin políticas de integración efectivas, el resultado suele ser la formación de lo que investigadores y responsables políticos han llamado "sociedades paralelas": comunidades que viven en el mismo territorio pero en mundos completamente separados, con normas, redes y economías propias.

La concentración de inmigrantes en barrios periféricos con alto desempleo y escasa presencia institucional ha sido documentada como caldo de cultivo para la exclusión social. Sobreocupación de viviendas, degradación urbana, saturación de servicios. No son percepciones infundadas: son experiencias cotidianas de gente concreta en barrios concretos.

Las consecuencias van más allá de la fricción vecinal. En barrios segregados, las segundas generaciones desarrollan con frecuencia una identidad de exclusión. El fracaso escolar entre hijos de inmigrantes de determinados orígenes es significativamente mayor que entre la población nativa, lo que condena a parte de la siguiente generación a empleos precarios y una integración que nunca se completa.

La segregación urbana combinada con pobreza concentrada ha facilitado en varios contextos el surgimiento de bandas juveniles y redes de crimen organizado que operan donde ni el mercado formal ni las instituciones llegan. No se trata de criminalizar colectivos enteros, sino de reconocer que donde hay exclusión sistemática el vacío lo llenan otros actores.

También hay que hablar de diferencias culturales que generan conflictos concretos. La mutilación genital femenina, los matrimonios forzados o los códigos de honor existen en determinadas comunidades y no desaparecen porque se viva en suelo europeo. Ignorar esto por corrección política deja desprotegidas a las personas más vulnerables dentro de esas comunidades.

Acoger sin integrar no es generosidad: es negligencia. Y la pagan tanto las sociedades de acogida como los propios migrantes que sí quieren formar parte del país al que llegaron.

Cuando la integración sí funciona

Si solo se miran los fracasos se obtiene una imagen distorsionada. Hay países y ciudades donde la integración funciona razonablemente bien, y el factor común es siempre el mismo: políticas activas, concretas y sostenidas en el tiempo.

Los modelos con mejores resultados combinan la acogida con criterios claros de selección en parte de la inmigración, priorizando habilidades, idioma y capacidad de inserción laboral. No se trata de cerrar la puerta sino de tener una estrategia que no dependa exclusivamente de la buena voluntad.

Invierten de forma real en programas de asentamiento: formación lingüística desde el primer día, reconocimiento ágil de títulos profesionales, acceso temprano al mercado laboral formal y escolarización efectiva de menores. Lo tratan como inversión, no como gasto.

Donde estos elementos están presentes los indicadores son mejores: tasas de naturalización más altas, mayor participación social, menor concentración en barrios segregados y menos conflictos entre comunidades. La OCDE señala que la adquisición de nacionalidad por naturalización alcanzó niveles históricamente altos en 2024, acercándose a los 3 millones en el conjunto de sus países miembros.

La diferencia entre una integración que funciona y una que fracasa no está en el volumen de llegadas ni en el origen de los migrantes. Está en la capacidad y la voluntad del país receptor de invertir recursos reales en que la convivencia sea posible.

Lo que el debate político prefiere ignorar

La migración no es ni la salvación económica que algunos venden ni la amenaza existencial que otros explotan. Es un fenómeno estructural que requiere gestión seria, recursos reales y honestidad intelectual, tres cosas que escasean cuando el tema se convierte en arma electoral.

Los países que mejor han gestionado la integración no son los que abrieron las puertas sin más ni los que las cerraron a cal y canto. Son los que entendieron que acoger es solo el primer paso y que sin inversión concreta en idioma, empleo, educación y cumplimiento de normas, la migración genera más fracturas de las que repara.

Donde hubo inversión real desde el diseño de la política migratoria, los resultados son razonables. Donde se apostó por la buena voluntad sin políticas concretas, las consecuencias han sido graves: guetos, exclusión, resentimiento mutuo y una reacción política que termina perjudicando a todos.

Es una realidad que no va a desaparecer. Gestionada con rigor e inversión, puede fortalecer una sociedad. Gestionada con negligencia o cobardía intelectual, la debilita.

Preguntas frecuentes

¿La migración beneficia a la economía de los países receptores?

En términos generales, muchos estudios indican que la migración puede beneficiar a la economía. Los migrantes trabajan, pagan impuestos y ayudan a sostener sectores laborales con escasez de trabajadores.

¿La migración puede afectar a los salarios locales?

El impacto suele concentrarse en empleos poco cualificados donde existe competencia directa. En esos sectores puede haber presión sobre salarios o condiciones laborales, aunque el efecto varía según el mercado laboral.

¿Por qué la integración es importante en la migración?

La integración facilita que los migrantes accedan al empleo, la educación y la vida social del país receptor. Sin políticas efectivas de integración, pueden aparecer segregación, desigualdad y tensiones sociales.

¿La migración es un fenómeno temporal o permanente?

La mayoría de expertos considera que la migración es un fenómeno estructural del mundo actual, impulsado por factores económicos, demográficos, climáticos y políticos que seguirán influyendo en las próximas décadas.

Fuentes

1
Perspectivas de la migración internacional 2025 — OCDE

www.oecd.org/es/about/news/press-releases/2025/11/migration-to-oecd-countries-declined-in-2024-but-remained-high-by-historical-standards.html

2
El impacto económico de la inmigración — CaixaBank Research

www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/mercado-laboral-y-demografia/impacto-economico-inmigracion

3
Impacto social, económico y cultural de la migración — CEPAL

www.cepal.org/es/comunicados/cepal-impacto-social-economico-cultural-la-migracion-es-notoriamente-positivo-paises

4
Inmigración y mercado de trabajo: la inmigración africana — Real Instituto Elcano

www.realinstitutoelcano.org/analisis/inmigracion-y-mercado-de-trabajo-en-espana-iii-la-inmigracion-africana/

5
Percepción social versus efectos reales de la inmigración — FEDEA

fedea.net/algunas-reflexiones-sobre-el-fenomeno-de-la-inmigracion-en-espana-percepcion-social-versus-efectos-reales/

6
La inmigración y su impacto socioeconómico — IEMed

www.iemed.org/publication/la-inmigracion-y-su-impacto-socioeconomico/

7
Radiografía de convivencia e inclusión de la población migrante — Ministerio de Inclusión de España

www.inclusion.gob.es/en/w/el-gobierno-presenta-una-detallada-radiografia-de-los-avances-y-retos-en-materia-de-convivencia-e-inclusion-de-la-poblacion-migrante-1

Lectura recomendada

Compartir artículo

Continúa informándote