Irán produce alrededor de 3,3 millones de barriles diarios y concentra cerca del 10 % de las reservas mundiales de crudo. Entre el 80 % y el 90 % de sus exportaciones se dirigen a China. Aunque Europa no depende directamente del petróleo iraní, el mercado energético es global: cualquier riesgo en la oferta se traslada al precio.
Antes de la escalada, el Brent cotizaba en torno a los 72–73 dólares por barril. Analistas energéticos advierten que, si el conflicto afecta la producción o las rutas marítimas, el precio podría superar los 80 dólares y acercarse nuevamente al umbral de los 100 dólares, un nivel alcanzado en anteriores crisis geopolíticas como la invasión rusa de Ucrania o los episodios de tensión en Oriente Medio entre 2011 y 2014.
El estrecho de Ormuz, el cuello de botella energético
El punto más sensible del sistema energético global es el estrecho de Ormuz. Por esta vía marítima transita cerca del 20 % del petróleo mundial y una proporción significativa del gas natural licuado procedente del Golfo.
Irán no necesita cerrar formalmente el paso para generar impacto. Basta con elevar la amenaza o aumentar la tensión naval para que el mercado incorpore una prima de riesgo. Un bloqueo parcial o interrupciones logísticas dispararían los seguros marítimos y presionarían de inmediato los precios internacionales.
Inflación y mercados bajo presión
Un petróleo más caro se traduce rápidamente en gasolina y diésel más costosos, encarecimiento del transporte y presión adicional sobre la inflación. Economías importadoras de energía, especialmente en Europa y América Latina, serían las más vulnerables.
En paralelo, los mercados financieros suelen reaccionar con mayor volatilidad, subidas del oro como activo refugio y ajustes en expectativas de política monetaria. Si la escalada se prolonga, los bancos centrales podrían enfrentarse al dilema de contener la inflación sin frenar aún más el crecimiento.
Todo depende de la duración
El impacto final no dependerá solo del ataque inicial, sino de la duración del conflicto y de si se ve afectada la producción o el tránsito energético en la región. Una contención rápida podría estabilizar el Brent tras el primer sobresalto. Una escalada prolongada o regionalizada, en cambio, podría convertir el petróleo en el frente económico central de la crisis.
En ese contexto, Israel informó sobre la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, un extremo que Teherán no ha confirmado oficialmente. De confirmarse, el hecho podría alterar el equilibrio político interno en Irán y añadir un nuevo factor de incertidumbre a los mercados energéticos.