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Por qué Estados Unidos e Israel atacan Irán y qué puede pasar ahora

Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar contra Irán tras el colapso de las negociaciones nucleares, en una escalada que reabre el conflicto regional.

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Columnas de humo sobre Teherán tras ataques aéreos entre Estados Unidos, Israel e Irán
Columnas de humo sobre Teherán tras ataques aéreos en la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán. Crédito: redes sociales / vía X

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar conjunta contra Irán, según confirmaron autoridades de ambos países y recogieron medios internacionales. La operación, bautizada como “Rugido del León” por Israel y descrita por Washington como una acción necesaria para frenar las ambiciones nucleares iraníes, ha golpeado Teherán y otras ciudades con ataques aéreos y navales de gran escala.

Diversas fuentes la describen como la escalada más grave reciente entre estas tres potencias, con potencial para alterar el equilibrio de poder en todo Medio Oriente.

De acuerdo con las primeras informaciones difundidas por medios regionales e internacionales, las explosiones alcanzaron instalaciones estratégicas en Teherán y en ciudades como Isfahán y Qom. Autoridades iraníes denunciaron ataques contra sedes vinculadas al aparato de seguridad, mientras que fuentes israelíes señalaron que los objetivos incluían infraestructura relacionada con el liderazgo político y militar.

En cuestión de horas, Irán anunció represalias con el lanzamiento de misiles contra posiciones estadounidenses en el Golfo Pérsico y contra territorio israelí. Israel declaró el estado de emergencia y el espacio aéreo iraní fue cerrado temporalmente. Lo que durante meses fue tensión diplomática se transformó en enfrentamiento militar directo en pocas horas.

El programa nuclear como detonante oficial

La justificación pública de la ofensiva gira en torno al programa nuclear iraní. Israel lo considera desde hace años una amenaza existencial y ha reiterado que no permitirá que Teherán alcance capacidad armamentística. El presidente Donald Trump exigió el cese total del enriquecimiento de uranio, límites estrictos al programa de misiles balísticos y el fin del apoyo iraní a grupos como Hamás, Hezbolá y los hutíes. Teherán rechazó esas condiciones.

Las negociaciones colapsaron el día anterior al ataque. La última ronda de conversaciones en Ginebra, mediada por Omán, terminó sin acuerdo el 27 de febrero. Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán posee uranio enriquecido al 60 %, un nivel técnicamente cercano al umbral necesario para fabricar un arma nuclear, aunque todavía por debajo del grado armamentístico. Para Washington y Tel Aviv, ese margen era inaceptable.

Sin embargo, el dosier nuclear no explica por sí solo la magnitud de la ofensiva. En junio de 2025, Israel e Irán ya se enfrentaron durante doce días en un intercambio directo de alta intensidad, episodio que Trump denominó la “Guerra de los 12 días”. En aquel momento, Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares iraníes, incluido el complejo subterráneo de Fordow, pero posteriormente impulsó un alto el fuego. Aquella crisis dejó la sensación de que el conflicto había quedado inconcluso. Esta nueva operación sugiere que la contención anterior ya no se considera suficiente.

Lo que realmente buscan Washington y Tel Aviv

Más allá del argumento nuclear, los objetivos estratégicos parecen más amplios. Según explicó a Infobae el experto en geopolítica Brian Fonseca, director del Jack D. Gordon Institute de la Florida International University, Washington buscaría degradar las capacidades militares iraníes, interrumpir el apoyo de Teherán a sus aliados regionales y ejercer presión suficiente para debilitar la estabilidad interna del régimen.

Israel y Estados Unidos comparten diagnóstico, pero no necesariamente idénticos fines políticos. Para el gobierno de Benjamin Netanyahu, la prioridad es eliminar lo que define como una amenaza existencial y reducir el peso regional del llamado Eje de la Resistencia liderado por Irán.

Para la administración Trump, el cálculo incluye además una dimensión geopolítica más amplia: modificar el comportamiento estratégico de Teherán y, potencialmente, forzar un cambio de régimen. Algunos analistas sostienen que una reconfiguración de Irán tendría implicaciones directas sobre el equilibrio energético global y, de manera indirecta, sobre el acceso de China a suministros clave.

Trump ha insinuado públicamente que el futuro del régimen iraní está en juego. En un discurso reciente, ofreció garantías a quienes abandonen la cúpula gobernante y advirtió de consecuencias severas si continúan respaldando al liderazgo actual, apelando directamente al pueblo iraní.

Cómo se llegó hasta aquí

La cadena de eventos no comenzó ahora. Su punto de inflexión más visible se remonta al 7 de octubre de 2023, cuando el ataque de Hamás contra Israel desencadenó una guerra que involucró progresivamente a actores respaldados por Irán, incluidos Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen.

En 2024 se registraron dos escaladas directas entre Israel e Irán, con intercambios de drones y misiles en ambas direcciones. En junio de 2025 llegó el primer enfrentamiento directo y prolongado con participación estadounidense. Irán sufrió daños significativos, pero el régimen se mantuvo en pie en medio de una crisis económica profunda, con inflación disparada y el rial en mínimos históricos.

A finales de diciembre de 2025, el colapso de la moneda desencadenó protestas masivas en más de un centenar de ciudades iraníes. Lo que comenzó como reclamo económico evolucionó hacia consignas abiertamente políticas. La respuesta fue una represión amplia, con arrestos masivos y restricciones severas a internet durante semanas.

La Casa Blanca endureció su postura en ese contexto. Primero utilizó la amenaza militar como elemento de presión diplomática para reactivar las negociaciones nucleares. Tras el fracaso de esas conversaciones, la opción militar dejó de ser una advertencia y pasó a ejecutarse.

Qué puede pasar a partir de ahora

Los escenarios dependen del alcance real de la operación. Si la ofensiva logra debilitar sustancialmente las capacidades militares iraníes o desencadena una fractura interna, podría producirse un reequilibrio regional favorable a Israel y a las monarquías del Golfo, con un Eje de la Resistencia reducido y un Irán en transición incierta.

Sin embargo, la experiencia histórica sugiere cautela. Cambios de régimen en Medio Oriente han estado acompañados de largos periodos de inestabilidad. Irak, Libia y Siria muestran que el éxito militar no garantiza estabilidad política inmediata.

Si la operación no alcanza sus objetivos estratégicos, Irán podría intensificar las represalias mediante aliados regionales y acelerar su programa nuclear de forma menos visible. Autoridades iraníes ya han anunciado ataques contra bases estadounidenses en el Golfo y contra territorio israelí, señal de que la escalada regional está en marcha.

El papel de Rusia y China en la sombra

Es improbable que Moscú o Pekín intervengan militarmente, pero ambos desempeñarán un papel diplomático y económico relevante. Rusia podría respaldar a Teherán en foros internacionales mientras utiliza la crisis para redistribuir la atención geopolítica global. China, por su parte, buscará proteger sus intereses energéticos y presentarse como actor moderador, al tiempo que evalúa hasta dónde puede profundizar sus lazos con Irán sin provocar nuevas sanciones estadounidenses.

Lo que ocurra en los próximos días determinará si esta ofensiva queda limitada en el tiempo o abre una fase prolongada de inestabilidad regional. Como advirtió Fonseca, la mayor incógnita no es el resultado militar inmediato, sino las consecuencias políticas a medio y largo plazo. Y esas, por definición, son mucho más difíciles de controlar.

Actualización: Israel afirma que Ali Jamenei habría muerto

Israel afirmó horas después que el líder supremo iraní, Ali Jamenei, habría muerto tras los bombardeos en Teherán, según fuentes oficiales israelíes. Las autoridades iraníes no han confirmado oficialmente el fallecimiento, mientras continúa la escalada regional, como detallamos en nuestro análisis sobre la presunta muerte de Ali Jamenei tras los bombardeos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué atacaron Estados Unidos e Israel a Irán?

Washington y Tel Aviv sostienen que la ofensiva busca frenar el avance del programa nuclear iraní y debilitar las capacidades militares del régimen, tras el colapso de las negociaciones en Ginebra.

¿Qué relación tiene el ataque con el programa nuclear?

Israel y Estados Unidos sostienen que Irán está cerca de una capacidad nuclear. El OIEA ha informado de uranio enriquecido al 60 %, un nivel alto aunque todavía por debajo del grado armamentístico.

Fuentes

1
ISPI

www.ispionline.it/it/pubblicazione/attacco-di-usa-e-israele-alliran-7-grafici-per-capire-come-siamo-arrivati-fin-qui-228651

2
The New York Times

www.nytimes.com/live/2026/02/28/world/iran-strikes-trump

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