Los científicos están demostrando que uno de los residuos más peligrosos de la minería podría convertirse en un recurso valioso para obtener agua limpia. Un equipo de Sudáfrica y Escocia ha logrado transformar el drenaje ácido de minas —una corriente altamente contaminada— en cloruro férrico, un compuesto ampliamente utilizado para el tratamiento de agua potable.
El drenaje ácido de minas (DAM) es un problema global. Cuando minerales expuestos reaccionan con el agua y el oxígeno, generan líquidos cargados de metales pesados como hierro, aluminio y manganeso. Estos contaminantes pueden hacer que ríos y acuíferos queden inutilizables, dañar ecosistemas enteros y corroer infraestructuras críticas. En Sudáfrica, minas de carbón y oro descargan cerca de 400 millones de litros de este líquido tóxico cada día.
El nuevo estudio muestra que ese mismo desecho puede reciclarse y convertirse en un producto de alto valor. El equipo extrajo hierro férrico del DAM utilizando nanopartículas de óxido de magnesio, desarrolladas a partir de magnesita local. Luego, hicieron reaccionar ese hierro con ácido clorhídrico para producir cloruro férrico, un compuesto esencial en las plantas de tratamiento de agua para eliminar impurezas y metales.
En pruebas de laboratorio, este cloruro férrico “reciclado” logró eliminar más del 99% de contaminantes como aluminio, hierro y cromo del agua de río. El agua purificada cumplió con los estándares nacionales de potabilidad. Para los investigadores, esto demuestra que un residuo considerado peligroso podría transformarse en un insumo valioso dentro de una economía circular.
El profesor Vhahangwele Masindi, de la Universidad de Sudáfrica, explica que este enfoque permite recuperar minerales presentes en el DAM y, al mismo tiempo, reducir su impacto ambiental. Convertir el drenaje ácido en una fuente secundaria de recursos podría ofrecer beneficios económicos y ambientales a regiones mineras afectadas durante décadas por la contaminación.
El estudio, presentado en la conferencia 2025 de la Asociación Internacional de Agua de Mina (IMWA), también revela que esta tecnología requiere poca energía y podría adaptarse a regiones sin infraestructura avanzada. El Dr. Spyros Foteinis, de la Universidad Heriot-Watt, considera que este método puede aplicarse en muchas partes del mundo donde la minería ha dejado un legado de contaminación y escasez de agua.
Los próximos pasos incluyen probar la tecnología en comunidades rurales y periurbanas de Sudáfrica, donde la presión sobre los recursos hídricos aumenta con el cambio climático. Los investigadores creen que este método puede escalarse a nivel industrial y complementar otras soluciones de recuperación de agua y nutrientes provenientes de aguas residuales.
Si se confirma su eficacia a gran escala, el drenaje ácido de minas —durante décadas visto como una amenaza— podría convertirse en una pieza clave para garantizar agua potable en zonas vulnerables.