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Spinosaurus mirabilis, la nueva especie hallada en el Sahara central

Un equipo internacional identificó en Níger una nueva especie de espinosáurido, Spinosaurus mirabilis, cuyo cráneo presenta una cresta inusual y cuyos restos, hallados lejos de la costa, reabren el debate sobre su modo de vida.

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Ilustración de Spinosaurus mirabilis junto al cadáver de un celacanto en un río del Cretácico
Reconstrucción artística de Spinosaurus mirabilis sobre el cuerpo de un celacanto Mawsonia en un entorno fluvial del Cretácico, hace unos 95 millones de años, en la actual región del Sahara en Níger. Crédito: Dani Navarro.

El hallazgo, publicado en Science, corresponde a la primera evidencia clara de una nueva especie de Spinosaurus en más de un siglo. Bautizado como S. mirabilis, el dinosaurio fue excavado en una zona remota del Sahara central por un equipo dirigido por el paleontólogo Paul Sereno. El descubrimiento aporta datos clave sobre la etapa final de la evolución de los espinosáuridos.

Lo que más distingue a esta especie es una cresta ósea con forma de cimitarra, tan inusual que inicialmente pasó desapercibida cuando fue recogida junto a fragmentos de mandíbula en 2019. Solo tras regresar al yacimiento y encontrar más ejemplares similares, el equipo comprendió que estaba ante una especie nueva. El análisis de la textura superficial y de los canales internos sugiere que la estructura estaba recubierta de queratina en vida, probablemente con colores llamativos y orientada hacia arriba.

El cráneo también presenta un patrón dental particular: los dientes superiores e inferiores encajan entre sí formando una estructura eficaz para atrapar peces. Este tipo de interdigitación aparece en otros animales piscívoros del registro fósil, pero dentro de los dinosaurios distingue al Spinosaurus de sus parientes más cercanos. La combinación de la cresta y esta disposición dental refuerza la singularidad de la nueva especie dentro del grupo.

Paul Sereno con un cráneo reconstruido de Spinosaurus mirabilis
El paleontólogo Paul Sereno junto a un cráneo reconstruido de Spinosaurus mirabilis. Crédito: Keith Ladzinski.

El contexto geográfico del hallazgo resulta especialmente relevante. A diferencia de otros restos de espinosáuridos, que se habían encontrado principalmente en depósitos cercanos a antiguas costas, S. mirabilis procede de un entorno interior situado entre 500 y 1.000 kilómetros del mar más próximo. Los fósiles aparecieron en sedimentos fluviales junto a esqueletos parciales de dinosaurios herbívoros, lo que apunta a un hábitat boscoso atravesado por ríos.

Este dato introduce un matiz en la discusión sobre el modo de vida de los espinosáuridos. En años recientes se había planteado que podrían haber sido completamente acuáticos, persiguiendo presas bajo el agua. Sin embargo, la presencia de esta especie tierra adentro sugiere un comportamiento más flexible. La imagen que proponen los investigadores es la de un depredador capaz de internarse en aguas relativamente profundas, pero vinculado a ecosistemas fluviales continentales.

El proceso de identificación combinó trabajo de campo y tecnología digital. Tras la excavación en el desierto, los restos fueron limpiados y escaneados mediante tomografía para reconstruir el cráneo en tres dimensiones. Esa reconstrucción permitió visualizar con precisión la anatomía y confirmar que no se trataba de una variación conocida, sino de una forma distinta dentro del linaje.

Representación paleoartística de Spinosaurus mirabilis alimentándose de un celacanto
Representación paleoartística de Spinosaurus mirabilis alimentándose de un celacanto en un ecosistema fluvial prehistórico. Crédito: Dani Navarro.

Desde el punto de vista evolutivo, el descubrimiento amplía la diversidad conocida de los espinosáuridos y ayuda a comprender su expansión en África durante el Cretácico. La aparición de una especie con rasgos tan marcados y en un entorno interior indica que estos dinosaurios no ocupaban un único tipo de hábitat y que su radiación fue más compleja de lo que se asumía.

Este hallazgo importa hoy porque aporta pruebas concretas en un debate abierto sobre cómo vivían los espinosáuridos y hasta qué punto se especializaron en el medio acuático. Al documentar una especie adaptada a un sistema fluvial del interior del Sahara, la paleontología gana una pieza que obliga a matizar hipótesis previas y a revisar la historia evolutiva de uno de los dinosaurios más singulares del registro fósil.

Fuente: Science

Temas: Fósiles

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