¿Cuándo acabará la vida en la Tierra? Un equipo de científicos ha elaborado el pronóstico más preciso hasta la fecha, utilizando simulaciones climáticas avanzadas y modelos de placas tectónicas. El trabajo, publicado en la revista Nature Geoscience, estima que el fin de la vida compleja ocurrirá en aproximadamente 250 millones de años, cuando la formación de un nuevo supercontinente desencadene condiciones incompatibles con la existencia de la mayoría de las especies actuales.
El estudio advierte que el proceso de deriva continental seguirá su curso y, eventualmente, todas las masas de tierra del planeta se unirán en un único supercontinente llamado “Pangea Última”. Esta fusión provocará intensos episodios de vulcanismo, incrementando las concentraciones de dióxido de carbono y la temperatura global hasta niveles letales para los organismos complejos.
Las simulaciones muestran que, bajo esas condiciones, la mayor parte de la superficie terrestre experimentará temperaturas entre 40 y 70 °C, con una humedad casi nula. Estas cifras harían imposible la supervivencia de mamíferos, aves y plantas tal como los conocemos. Los océanos también sufrirán alteraciones extremas, reduciendo drásticamente el hábitat disponible para la vida marina.
Aunque la humanidad desaparezca mucho antes, el trabajo sugiere que la propia evolución geológica del planeta establece límites para el tiempo de existencia de la biosfera compleja. Solo algunos organismos extremadamente resistentes, como bacterias y microorganismos, podrían adaptarse al nuevo entorno.
El estudio destaca que el principal factor del fin será el cambio climático extremo impulsado por la actividad tectónica, y no el agotamiento solar, que ocurrirá miles de millones de años más tarde. Este hallazgo ayuda a comprender mejor los ciclos vitales de los planetas y la ventana temporal en la que la vida compleja puede surgir y desarrollarse en otros mundos.
Para los científicos, estos resultados refuerzan la importancia de preservar los ecosistemas actuales y el papel singular de la Tierra como planeta habitado. Además, ponen en perspectiva la búsqueda de vida en exoplanetas, mostrando que la habitabilidad es un fenómeno limitado en el tiempo, incluso bajo condiciones ideales.