Durante décadas, los científicos han intentado reconstruir el rompecabezas más antiguo de todos: cómo apareció la vida en la Tierra. Ahora, un equipo de la Universidad de Alberta afirma haber encontrado una pieza crucial en un lugar tan extremo como prometedor: los respiraderos hidrotermales del fondo del océano.
El estudio se centra en un proceso llamado reducción abiótica del nitrógeno (ANR), una reacción química que no depende de la luz solar y que podría haber generado las primeras formas de nitrógeno utilizable en un planeta aún sin vida. Este tipo de nitrógeno —especialmente el amonio— es básico para fabricar compuestos orgánicos esenciales.
Los investigadores analizaron rocas procedentes de respiraderos hidrotermales perforados a unos 200 metros de profundidad en la corteza oceánica del Mar de China Meridional. Allí detectaron rastros claros de que la reacción ANR está ocurriendo hoy, lo que sugiere que también habría ocurrido en la Tierra primitiva, cuando el planeta comenzaba a enfriarse y los océanos acababan de formarse.
Según Long Li, autor principal del trabajo, esta reacción “completa un vacío clave” en las teorías sobre el origen de la vida, porque demuestra que las fuentes hidrotermales pudieron generar por sí solas los nutrientes necesarios antes de que existiera cualquier forma de biología capaz de fabricarlos.
Hasta ahora, detectar esta reacción en el océano había sido complicado por la contaminación del ciclo moderno del nitrógeno. Pero las nuevas muestras, combinadas con análisis geoquímicos sensibles, muestran por primera vez una firma inequívoca de procesos abióticos generando amonio en las profundidades.
Los resultados también aportan pistas sobre un viejo enigma científico: la paradoja del “sol joven débil”. Según los modelos, la Tierra debería haber sido demasiado fría para tener agua líquida hace más de 4.000 millones de años, pero las evidencias geológicas dicen lo contrario. La presencia de gases como el metano y el amoníaco —producidos potencialmente por estos respiraderos— pudo haber calentado la atmósfera lo suficiente como para mantener océanos.
El equipo considera probable que este proceso químico no fuera exclusivo de un punto aislado. Si las condiciones eran comunes en otros respiraderos del océano primitivo, la ANR pudo haber actuado durante millones de años como una “fábrica química natural”, produciendo nutrientes que podrían haber nutrido los primeros pasos hacia la vida.
Los autores reconocen que se necesita más evidencia para reconstruir el escenario completo, pero coinciden en que este hallazgo ofrece una pieza sólida para entender cómo pudieron surgir los primeros compuestos orgánicos sin la intervención de organismos vivos. Y sobre todo, refuerza la idea de que las profundidades marinas fueron un posible caldo de cultivo para el origen de la vida en nuestro planeta.
Fuente: University of Alberta