China anunció que el próximo 3 de septiembre celebrará un gran desfile militar en la plaza de Tiananmen de Pekín para conmemorar los 80 años del final de la Segunda Guerra Mundial. En el evento se presentarán equipos de última generación que buscan reflejar la evolución de la guerra moderna y la creciente capacidad del ejército chino para imponerse en cualquier escenario bélico.
El acto contará con la presencia del presidente Xi Jinping, quien pasará revista a las tropas junto con el mandatario ruso Vladimir Putin y otros líderes internacionales invitados. La ceremonia, de unos 70 minutos, incluirá formaciones terrestres, escuadrones aéreos y vehículos de combate de alta tecnología, marcando uno de los mayores despliegues de fuerza militar en la historia reciente del país.
Según el general Wu Zeke, de la Comisión Militar del Estado, todos los equipos que desfilarán son de fabricación nacional y forman parte de los sistemas de combate más avanzados en servicio. Entre ellos destacan armas pesadas, misiles hipersónicos de precisión y drones militares que se mostrarán por primera vez al público, junto con tecnologías antirrobots que refuerzan la estrategia defensiva china.
El gobierno busca transmitir un mensaje de fuerza en medio de un contexto geopolítico marcado por la rivalidad con Estados Unidos, que mantiene el presupuesto militar más alto del mundo. Aunque China se ubica en segundo lugar en gasto en defensa, su inversión para 2025 aumentó un 7,2%, consolidando su apuesta por el desarrollo tecnológico y la modernización de sus fuerzas armadas.
El desfile no solo tiene un carácter simbólico, sino también político. Además de rendir homenaje a las víctimas de la guerra, servirá como escaparate internacional para exhibir la capacidad de innovación china en materia de defensa y su disposición a proyectar poder en el escenario global.