El ejército israelí informó que comenzará a distribuir tiendas de campaña y suministros básicos para trasladar a civiles gazatíes desde las zonas de combate hacia sectores que califica como “seguros” en el sur del enclave. El anuncio llega en medio de una nueva fase de la ofensiva militar.
El portavoz militar Avichay Adraee explicó que la operación arrancará el domingo y contará con la participación de Naciones Unidas y organizaciones internacionales de ayuda, responsables de coordinar la logística de los traslados.
Los equipos serán ingresados por el cruce israelí de Kerem Shalom, bajo estrictas inspecciones de seguridad realizadas por el Ministerio de Defensa. Israel sostiene que la medida busca proteger a la población civil en medio de las operaciones.
Este anuncio coincide con los planes de intensificar la ofensiva en la ciudad de Gaza, el mayor centro urbano del enclave. Las autoridades militares adelantaron que buscan controlar áreas aún dominadas por Hamás, lo que ha generado alarma internacional.
La ciudad de Gaza alberga a cerca de un millón de personas. Su toma complicaría los esfuerzos por alcanzar un alto el fuego, mientras las negociaciones diplomáticas continúan estancadas tras casi dos años de guerra.
El primer ministro Benjamin Netanyahu defendió la decisión, asegurando que Israel no tiene otra alternativa que completar la misión y derrotar a Hamás. Según afirmó, el grupo no ha mostrado intención de deponer las armas.
Por su parte, Hamás respondió que no se desarmará salvo que se reconozca un Estado palestino independiente. La organización mantiene control en sectores del norte y rechaza los términos planteados por Israel.
Actualmente, Israel controla alrededor del 75 % del territorio de Gaza, según datos oficiales. La estrategia de traslado de civiles forma parte de este reordenamiento territorial en medio de la guerra.
El conflicto comenzó en octubre de 2023 con los ataques de Hamás en el sur de Israel, que dejaron 1.200 muertos y unos 250 rehenes. En respuesta, Israel lanzó una ofensiva militar que continúa hasta hoy.
Las autoridades israelíes aseguran que 20 de los 50 rehenes que permanecen en Gaza siguen con vida. Mientras, el Ministerio de Salud gazatí informa que más de 61.000 palestinos han muerto durante los ataques.
La guerra ha generado desplazamientos masivos, una crisis alimentaria sin precedentes y acusaciones internacionales de crímenes de guerra. Israel niega estas acusaciones, pero enfrenta procesos en tribunales internacionales.
Fuente: Reuters