El incendio que ha devastado Tres Cantos, al norte de Madrid, dejó una víctima mortal y más de 1.500 hectáreas calcinadas. El fuego, iniciado en la tercera fase de la localidad, se propagó con una rapidez inusual debido a una combinación de tormenta seca y fuertes rachas de viento que superaron los 70 kilómetros por hora. En pocas horas, zonas de monte bajo, urbanizaciones y áreas de pastizales quedaron reducidas a cenizas.
Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente, explicó que el comportamiento del incendio fue “explosivo” y obligó a movilizar a decenas de unidades terrestres y aéreas. La prioridad inicial fue evacuar a los vecinos de las áreas más amenazadas, especialmente en la urbanización Soto de Viñuelas, donde las llamas alcanzaron viviendas y equipamientos comunitarios.
Entre las víctimas se encuentra un hombre de 50 años y origen rumano, amigo de los propietarios de un rancho ecuestre. Estaba realizando reparaciones mecánicas cuando vio aproximarse el fuego y decidió ayudar a salvar a los caballos. En ese intento, una bola de fuego lo alcanzó, provocándole quemaduras casi totales. Fue evacuado en helicóptero al Hospital La Paz, donde falleció horas después.
En esa misma finca, el incendio acabó con la vida de 27 caballos. Los establos se desplomaron, las vallas se fundieron y el suelo quedó cubierto por una capa espesa de cenizas. El olor a madera y paja calcinada persistía al día siguiente, mezclado con el humo que seguía elevándose desde los restos. El propietario del rancho, de 83 años, resultó herido con quemaduras en brazos, oreja y frente, además de inhalación de humo, aunque fue dado de alta la mañana siguiente.
Más de un centenar de personas tuvieron que abandonar sus casas y fueron alojadas provisionalmente en polideportivos municipales. Cuatro viviendas en Soto de Viñuelas sufrieron daños graves, y el fuego también alcanzó el campus del King’s College, un prestigioso colegio británico, que fue evacuado con éxito.
El humo del incendio se extendió a varios puntos de Madrid, generando imágenes que recordaron a otros grandes siniestros forestales recientes. Aunque el incendio fue declarado en fase de control, las autoridades advirtieron que las condiciones meteorológicas podían reactivar focos y complicar la estabilización.
Mientras Tres Cantos luchaba contra las llamas, otras comunidades como Galicia, Castilla y León, Andalucía y Cataluña también enfrentaban incendios de gran magnitud. En El Bierzo, el fuego afectó al paraje de Las Médulas y dañó castaños centenarios, un golpe para un espacio natural protegido.
Según datos oficiales, entre enero y septiembre del año pasado se registraron cerca de 4.900 incendios forestales en España. Aunque la mayoría fueron conatos, en conjunto quemaron más de 43.000 hectáreas. Este año, antes de contabilizar lo ocurrido en agosto, ya se habían perdido más de 39.000 hectáreas, lo que mantiene la preocupación entre autoridades y expertos.
Los especialistas coinciden en que las causas no son solo meteorológicas. La acumulación de vegetación, la falta de gestión forestal, el abandono rural y la presión sobre los ecosistemas son factores clave. Sin medidas preventivas sostenidas, episodios como el de Tres Cantos seguirán repitiéndose cada verano con consecuencias trágicas.